Chávez conmemora 7 años en el poder y quiere 6 más
Siete años atrás, este antiguo teniente coronel que fracasó en 1992 en una tentativa putchista, asumió la presidencia de Venezuela después de haber vencido con 56% de los votos al candidato independiente, Enrique Salas Romer.
En esas elecciones, los partidos tradicionales Acción Democrática (socialdemócrata) y COPEI (democristiano) «firmaron su acta de defunción» cuando retiraron sus candidatos para apoyar a Salas Romer, tras asegurar 40 años de democracia representativa a Venezuela (1958-1998), dijo a la AFP un ex ministro del presidente Rafael Caldera.
La democracia venezolana estaba en crisis desde 1989, cuando una explosión social en Caracas fue reprimida por el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, con varios centenares de muertos.
Presentándose como heredero del Libertador Simón Bolivar (1783-1830), el presidente Chávez dio en 2000 un nuevo nombre y una nueva Constitución a Venezuela, y proclamó la «democracia participativa» porque «la representativa conduce al gobierno de las élites».
Un año atrás, Chávez abrazó la ideología socialista -se declara convencido de que si Bolivar hubiera vivido un poco más también habría sido socialista- y quiere ser reelecto en diciembre con 10 millones de votos para plebiscitar el Socialismo del siglo XXI, que pretende implantar en Venezuela.
Chávez repite que en realidad precisa hasta 2030 para transformar al país.
A diez meses de las elecciones, 45% de los venezolanos se declaran dispuestos a votar por Chávez, contra 3% por el candidato opositor mejor colocado (Julio Borges del conservador Primero Justicia), según la última encuesta de Datanálisis realizada en diciembre y revelada a la AFP por su director, Luis Vicente León.
Después de haber protagonizado un verdadero levantamiento con paros y marchas multitudinarias contra Chávez a partir de diciembre de 2001, cuando promulgó varias leyes que modificaban la estructura económica del país, la oposición sufrió su primera derrota en abril de 2002 al fracasar un golpe de Estado cívico-militar que derrocó al presidente durante 47 horas.
La oposición volvió a desafiar al gobierno a principios de 2003 con un paro empresarial y sindical de dos meses de duración, que se tradujo en el derrumbe de la producción petrolera a 25.000 b/d de 3 millones b/d, que también fue derrotado por Chávez.
Estas victorias le permitieron controlar los actuales dos pilares de su gobierno: las Fuerzas Armadas y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Por fin, en agosto de 2004, la oposición convocó a un referendo para revocar su mandato presidencial, que perdió con 40% de los votos contra 60% para Chávez, fortalecido por sus misiones sociales apoyadas por Cuba.
La oposición lanzó acusaciones de fraude, que no fueron convalidadas por los observadores internacionales, y el abstencionismo electoral la paralizó desde entonces, permitiendo al chavismo conquistar 22 de 24 gobernaciones, casi todas las alcaldías y todas las bancas del parlamento.
Chávez controla ahora todos los mecanismos institucionales del país.
Durante la clausura del Foro Social Mundial, el domingo en Caracas, Chávez afirmó «que el socialismo no puede ser instaurado en un solo país» y puso como ejemplo lo que le pasó a Cuba, con cuyo régimen comunista avanza en un ambicioso proyecto de integración.
Gracias a la bonanza petrolera, el presidente venezolano impulsa su liderazgo en América Latina con proyectos energéticos y ventas de petróleo en condiciones preferenciales a países con gobiernos amigos.
Paradójicamente, el enemigo más formidable de Chávez es el gobierno del país que le compra la mitad de su petróleo.
Estados Unidos compra a Venezuela 1,5 millones b/d y es el principal contribuyente a las reservas de 30.000 millones de dólares con que cuenta Chávez.
Las relaciones entre Washington y Caracas han empeorado a tal punto que actualmente, a pesar de mantener embajadas en sus respectivas capitales, no tienen ningún canal de comunicación, según coinciden funcionarios de ambos lados. *
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