Más de 250 heridos y nueve casas demolidas

Enfrentamientos entre la policía israelí y colonos

«Este fenómeno no puede continuar, ni ser aceptado. Cuando se lanzan ladrillos contra las cabezas de soldados y oficiales de policía, se atraviesa claramente una línea roja», declaró el primer ministro interino, Ehud Olmert, en alusión a este desalojo con tintes de batalla campal. El general Yair Naveh, comandante de la región militar centro, de la que forma parte Cisjordania, ha afirmado que «las fuerzas no han hecho uso de las armas, y no han tenido más elección que responder».

«Nuestros hombres han sido recibidos en Amona de la misma manera que en la kasba en Jenín o Naplusa» los acogen los activistas palestinos, añadió. Después de que el Tribunal Supremo israelí desestimase un recurso de los colonos contra la destrucción de las casas de Amona, edificadas sin permiso oficial, cientos de policías asaltaron el asentamiento y con la ayuda de excavadoras y palas mecánicas echaron abajo las viviendas, cuyos ocupantes habían sido desalojados.

Protegidos por cascos y escudos, los policías utilizaron mangueras de agua y se encaramaron a los tejados de las casas para expulsar a los jóvenes colonos que les lanzaban piedras, tubos, pintura y sacos de arena.

Según la radio pública, que cita fuentes médicas, más de 250 personas resultaron heridas en estas escaramuzas entre policías y colonos, pero solamente dos de ellas, un guardia y un adolescente, sufrieron lesiones graves.

La policía informó que había arrestado a 45 manifestantes.

«Lo que ha ocurrido hoy desgarra al pueblo (…) Al ordenar estas demoliciones, Ehud Olmert ha tomado una decisión política», afirmó el jefe del Consejo de las colonias judías de Cisjordania, principal organización de colonos, Benzi Lieberman. *

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