Bush se defiende en discurso sobre estado de la Unión
Bush espera que sus declaraciones, realizadas a última hora de la tarde, le permitan recuperar la confianza de los estadounidenses en momentos en que se acercan las elecciones legislativas de noviembre y enfrenta uno de los peores niveles de popularidad que ha tenido un presidente en su segundo mandato.
La confianza de los ciudadanos en Bush se erosionó duramente debido al creciente número de muertos en Irak, las preocupaciones sobre la economía estadounidense, el aumento de los costos del combustible y de la salud, además de la insatisfactoria respuesta del gobierno ante el mortífero huracán Katrina que azotó el sur de Estados Unidos en agosto de 2005.
Las encuestas de opinión sugieren que los republicanos partidarios de Bush, acosados por escándalos de corrupción, podrían pagar un precio muy alto en noviembre, cuando los electores estadounidenses elijan una nueva cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Durante su discurso el presidente defendió la guerra en Irak y otras controvertidas políticas antiterroristas de su gobierno, atribuyó el bajo desempleo a sus recortes impositivos, expuso los modos de reducir las importaciones petroleras y ofreció nuevas propuestas para la salud.
El presidente también pidió más libertades en Irán, en medio de una amarga discusión con Teherán sobre su programa nuclear, que según Washington es una cobertura para producir bombas atómicas.
El presidente Bush dio mensajes diferentes para dos destinatarios: el pueblo iraní, que según él «debería poder vivir en una sociedad libre» y el gobierno iraní, al cual acusa de desestabilizar el vecino Irak y promover el terrorismo.
En 2002, Bush hizo una distinción similar entre gobierno y gobernados, pero la sutileza quedó diluida en las protestas internacionales por su decisión de calificar a Irán como parte de un «eje del mal», junto a Corea del Norte y el Irak de Saddam Hussein.
La frase generó una marejada de críticas internacionales y fue denunciada incluso por quienes favorecían la reforma en el Parlamento iraní, además de algunos europeos que aseguraron que tal lenguaje era contraproducente.
Tras el discurso del martes, el presidente estadounidense parece deseoso de evitar una polémica semejante, al tiempo que afirma que la comunidad internacional debería formar un «frente unido» para enfrentarse al programa nuclear iraní.
El discurso de Bush ocurre luego de un año en el que las encuestas de opinión sobre su gestión han caído a sus más bajos niveles. Según un sondeo de la revista Time publicado esta semana, el 55% de los estadounidenses desaprueban la gestión de Bush, cayendo 12 puntos respecto del año pasado. *
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