Teherán ratificó la prosecución de sus planes nucleares, pese a la oposición de EEUU y Europa

Irán anuncia "fin de la diplomacia"

Irán ratificó la prosecución de sus planes nucleares, a los que considera parte de su derecho al desarrollo con objetivos para la producción de combustible necesario para sus centrales eléctricas, dentro de los protocolos internacionales de no proliferación de armas atómicas.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, más Alemania, se pronunciaron anoche en Londres a favor de que ese organismo, que puede imponer sanciones, intervenga en el litigio por programas nucleares iraníes.

Sin embargo, China y Rusia habían manifestado en sus últimas intervenciones su rechazo a la derivación del caso al Consejo de Seguridad, por considerar que son insuficientes las pruebas sobre los objetivos militares que atribuyen Estados Unidos y países europeos a Irán.

Moscú, incluso, colabora en el desarrollo de la planta iraní de Bhusher y tiene en curso conversaciones con Teherán, con respaldo de potencias occidentales, para un plan de enriquecimiento de uranio iraní en territorio ruso.

El comunicado sostuvo que la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), que analizará el tema el jueves, debe poner a consideración del Consejo los informes sobre las decisiones de Irán en el área nuclear.

El pronunciamiento representa cambios en el funcionamiento de AIEA, cuyas decisiones a través del Consejo de Gobernadores eran adoptadas hasta ahora sin consultas, al menos públicas, al Consejo de Seguridad.

Muchos países, entre ellos Rusia y China, habían advertido que el diferendo iraní debía permanecer en el ámbito de la AIEA, posición sostenida incluso por el director general del organismo, Mohamed El Baradei.

El jefe de la agencia iraní para la energía nuclear, Gholamreza Aghazadeh, advirtió ayer que la intervención del Consejo de Seguridad en el litigio carece de «toda base jurídica», informó la agencia de prensa local ISNA.

La determinación de Irán, que retiró el 10 de enero los precintos de sus plantas nucleares y reanudó investigaciones sobre combustible, es «irreversible», dijo el subjefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Javad Vaidi, en declaraciones a la televisión estatal de Teherán.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, jefe de los negociadores en materia nuclear, Ali Larijani, advirtió que cualquier forma de remisión al Consejo de la ONU constituirá el «fin de la diplomacia», con consecuencias imprevisibles.

«Si desean crear una situación no pacífica lo pueden hacer, pero no queda claro dónde se pueda terminar», sostuvo el funcionario iraní.

El Parlamento iraní aprobó meses atrás una ley que obliga al gobierno a suspender todas las medidas «voluntarias», entre ellas inspecciones de la AIEA y abstención provisoria de desarrollo de planes para enriquecimiento de uranio, si el caso es derivado al Consejo de Seguridad.

Estados Unidos consideró hoy, a través de voceros oficiales, «importante» el pronunciamiento de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y advirtió que Irán debe suspender actividades vinculadas al enriquecimiento de uranio.

El gobierno británico sostuvo que el «objetivo» es enviar a Teherán «una señal clara y unida» de la comunidad internacional, para que detenga esas actividades.

«El objetivo es enviar una señal clara y unida a Teherán, informándole que la comunidad internacional en su conjunto considera que Irán quebró sus obligaciones internacionales», dijo el vocero del primer ministro, Tony Blair.

Según el portavoz, el objetivo del gobierno británico «es avanzar para llevar a la comunidad internacional a una posición que presione a Irán».

Estados Unidos y países europeos pugnan por la derivación al Consejo de Seguridad de ONU del litigio por los programas nucleares iraníes, a los que atribuyen fines militares, que consideran simulados en metas civiles para el desarrollo.

Sin embargo, Teherán negó en varias oportunidades que su objetivo sea la construcción de armas atómicas y asegura que los planes para enriquecimiento de uranio apuntan a la producción de combustible para sus plantas de energía eléctrica.

El gobierno iraní había suspendido sólo en forma provisoria esos planes, tras los acuerdos de noviembre de 2004 suscritos en París, y rechazó en agosto una propuesta de incentivos políticos y económicos presentada por los negociadores europeos, Francia, Alemania y Gran Bretaña.

Tras ese rechazo el gobierno iraní retomó actividades en la planta de Isfahan, con capacidad para la conversión de uranio minera en gas, y el 10 de enero reanudó investigaciones sobre combustible nuclear, con el retiro de precintos de seguridad en sus plantas.

La investigación con uranio enriquecido a pequeña escala, consideraron Estados Unidos y países europeos, es suficiente para que Irán esté en condiciones de construir armas atómicas, y advirtieron que Teherán quebró la «confianza» al retirar los precintos de seguridad en sus plantas.

El gobierno iraní reclamó entonces la diferenciación entre planes de investigación y los programas para enriquecimiento de uranio. *

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