Luego de Chávez y Morales, Humala espera su hora en Perú
Humala, un teniente coronel del ejército de 43 años que pasó al retiro en enero de 2005, creció geométricamente y pasó de 5% de intención de voto en octubre a un respetable 28%, un resultado que lo deja en virtual empate técnico con Flores, una abogada soltera de 46 años aspirante de la alianza Unidad Nacional.
«Las relaciones con EEUU deben ser mejores que ahora, creo que podemos trabajar sobre temas comunes, pero con respeto mutuo con equidad, en temas como por ejemplo la coca y el Tratado de Libre Comercio», dijo Humala durante una entrevista con la AFP en su cuartel general de campaña en Lima.
‘El comandante’, como lo llaman sus seguidores, descartó una política de choque con EEUU, primer socio comercial de Perú, señalando que «no me voy a negar en ningún momento a trabajar con ellos, porque tenemos que trabajar de la mano».
Humala se define como un candidato «antisistema» y asegura que «la gente está harta de los políticos y gobernantes que prometen cualquier cosa cada cinco años en una elección».
«La gente quiere un cambio, no sólo de mensaje sino de mensajero», acotó y recalcó que ese hartazgo se basa en la percepción popular de que «los partidos políticos son como un club: las cosas se deciden en casa de 3 o 4 poderosos».
Aseguró que Perú requiere «orden y disciplina» para superar la crisis de liderazgo del presidente Alejandro Toledo: «A mí me enseñaron a trabajar en orden y disciplina, si no, no funciona nada. Eso pide la gente».
El ex militar se define como «nacionalista por oposición al modelo neoliberal que promueve la globalización». Humala cree que el nacionalismo es un gigantesco tubo de ensayo donde caben izquierdas y derechas.
«Yo soy nacionalista, aquí entran los derecha y izquierda para defendernos de la globalización. El nacionalismo es la defensa de la nación», dijo a la AFP Humala, quien saltó al primer plano en octubre de 2000 al encabezar una rebelión contra el presidente Alberto Fujimori.
«Este modelo económico neoliberal no ha beneficiado ni distribuido cosas básicas como salud, educación, seguridad», resaltó.
«Mi caso y el de Evo Morales son similares: corrientes protestarias del sistema. Unos les dicen indigenistas, otros mesiánicos irresponsables, pero sencillamente es la voz de una Latinoamérica cansada de lo mismo de siempre, que quiere apoyar el cambio en Chávez, en Morales, y que está encontrando el cambio en Ollanta», agregó.
Humala sostiene «no ser comunista» y tampoco cree que el comunismo sea la solución a los problemas de Perú. Pese a ello considera que «hay mucho que aprender de Fidel Castro, un líder histórico, por llevar un proceso importante en Cuba».
Propone la industrialización de la hoja de coca como alternativa para frenar la migración de agricultores al narcotráfico, que ha convertido a Perú en uno de los principales puntos de acopio de coca en el mundo.
Respecto a Chile, con el que Perú tiene según Lima una controversia de delimitación marítima, Humala ratifica «no ser antichileno para nada» aunque culpa a Santiago «de no haber contribuido a construir una relación de buena vecindad» en la última década. «He dicho que no me voy a dejar pisar el poncho por Chile. Con Chile hay una serie de desencuentros históricos y si tenemos que buscar realmente una política de buena vecindad, ellos también tienen que hacer algo de su parte», dijo.
En la economía, Humala promete revisar los contratos firmados con empresas mineras y multinacionales al calor de las privatizaciones de la última década, debido a una serie de exoneraciones tributarias que se les otorgó.
«Se trata de fortalecer el rol del Estado en la economía para reemplazar al actual Estado corrupto y débil», acotó. Para ello, Humala quiere cambiar la Constitución y la legislación minera que prevé beneficios por riesgo de inversión en zonas donde existía la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. «No puede ser que las empresas mineras o las gasíferas ganen más aprovechando el alza de los metales y de los hidrocarburos y que el Estado peruano siga cobrando lo mismo en regalías», señaló. *
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad