"El camino Caracas-Brasilia-Montevideo-Buenos Aires es un eje estratégico", dijo el venezolano

Lula, Chávez y Kirchner dan forma a integración energética sudamericana

Al llegar a la base Aérea de Brasilia, Chávez mostró mapas y expresó una firme voluntad política de que ese ducto de 7.000 km, que demandará de cinco a siete años de trabajo y requerirá una inversión de 20.000 millones de dólares, no se quede en el papel.

El mandatario dijo que hay empresas asiáticas que han manifestado interés en la idea y que una parte de la financiación deberá ser estatal: «PDVSA va a invertir algo, varios miles de millones de dólares», afirmó, junto a su ministro de Energía y Petróleo y presidente de la estatal petrolera venezolana, Rafael Ramírez.

La inversión, además, podría recuperarse en unos cinco años desde el inicio de las operaciones, precisó Chávez, antes de ir a la Granja del Torto, la residencia de descanso presidencial en el norte de Brasilia, para reunirse con Lula y Kirchner, quienes el miércoles celebraron un encuentro bilateral.

Los tres mandatarios firmaron el 9 de diciembre en Montevideo, al margen de una reunión del Mercado común del sur (Mercosur), un acuerdo para construir ese tubo gigante. Desde entonces, se creó una comisión especial para analizar el proyecto.

En la reunión de Brasilia se debe estudiar asimismo la participación de otros países en la faraónica obra, que tiene vocación de armar una red integradora de las reservas venezolana y boliviana, las dos principales de Sudamérica, así como las de otros países con ese recurso, como Perú.

El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, dijo el miércoles a la AFP que el gasoducto es un proyecto «estructurante fundamental, importantísimo para el área energética brasileña y latinoamericana», pero que los estudios están aún en una fase «absolutamente preliminar».

En cuanto al costo, Gabrielli señaló que «no es posible dar esa respuesta en este momento».

Para Chávez, se trata también de un proyecto político, que debe apuntalar el vuelco del continente hacia la izquierda, tras la llegada de presidentes de esa tendencia al poder en Uruguay y Bolivia.

«El camino Caracas-Brasilia-Montevideo-Buenos Aires- es un eje estratégico vital para el futuro de esta tierra y yo creo vital para el futuro del mundo», declaró.

«Se quedó atrás el tiempo de las derechas, se quedó atrás el consenso de Washington (de libre mercado de los años 90), ahora viene el consenso de Sudamérica», proclamó Chávez.

Kirchner tuvo propósitos similares la víspera en el Congreso brasileño: «se terminó la idea de una América del Sur cenicienta del mundo, no queremos ser más el patio trasero, queremos ser parte activa de la construcción de los nuevos tiempos que nos esperan», afirmó.

Lula, en un discurso junto a Kirchner, llamó a una integración productiva vía consorcios en áreas de punta como industria naval, bélica, aeronáutica y espacial en el Mercosur (bloque que los dos países forman junto a Paraguay y Uruguay).

Chávez vislumbra que el gasoducto pueda servir para rediseñar las zonas económica de la región, creando a lo largo de su trazado «polos de desarrollo».

El presidente venezolano anunció que también quería discutir con sus colegas la creación de un Banco del Sur. *

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