El mundo no es más violento: hay menos guerras y menos muertos
«Guerra y paz en el siglo XXI» es el título del Informe sobre Seguridad Humana que fue presentado en Nueva York el 17 de octubre. Fue realizado por el Centro de Seguridad Humana (HSC), de la University of British Columbia de Vancouver, Canadá.
Fue financiado por los gobiernos de Noruega, Suecia, Suiza, Gran Bretaña y Canadá y dirigido por el profesor Andrew Mack, director del mismo centro y ex mano derecha de Kofi Annan en la Unidad de Planeación Estratégica de Naciones Unidas.
El producto de tres años de estudios de un equipo de investigadores bajo la dirección del profesor Mack -director de Planificación Estratégica de la ONU de 1988 a 2001- se enfrentó a la ausencia de datos oficiales sobre el aumento o la declinación en el número de guerras y de violaciones de los derechos humanos. Su informe busca ser una respuesta a este déficit de estadísticas «políticamente demasiado sensibles» para ser recogidas por las agencias internacionales.
Los «mitos»
«Muy pocas personas son todavía conscientes de estos extraordinarios cambios», dice Andrew Mack, » y ninguna agencia internacional sistematiza información sobre guerras, genocidios, actos terroristas o violaciones a los derechos humanos.
Estos temas son de una alta sensibilidad política. Y la ignorancia está mezclada con el hecho de que los medios de comunicación dan más información cuando empiezan las guerras que cuando terminan».
El estudio reconoce que sus hallazgos no concuerdan del todo con las percepciones generales de la población, que de acuerdo al estudio, posee «mitos» en torno a los conflictos contemporáneos, como que el 90% de todos los muertos en guerra son civiles.
Sin embargo, el informe sostiene que los medios de comunicación han ignorado a más de 100 conflictos que terminaron desde 1988.
Desde 1988 se ha puesto fin a un centenar de conflictos, enfatizó el especialista. «Durante la última década, el ambiente de seguridad mundial ha cambiado en forma dramática y positiva, aunque en gran medida se le ha hecho poca difusión», indicó el informe. «Las guerras civiles, genocidios y crisis internacionales han disminuido en forma pronunciada».
En 1992, refleja el estudio, había en el mundo 51 conflictos armados en los que estaba involucrado al menos un Gobierno, que eran ya sólo 32 en 2002 y 29 en 2003.
El profesor Andrew Mack, director del estudio, dijo que el mundo ya no ha librado las enormes guerras de las décadas del 50, 60 y 70, cuando ejércitos de millones de soldados se enfrentaban con armas convencionales.
«La guerra promedio en la actualidad tiende a ser un conflicto muy pequeño, de baja intensidad, con fuerzas poco entrenadas, armas cortas y armamento ligero; con frecuencia en forma muy brutal y muchos civiles muertos, pero las cifras totales de personas que fallecen en los conflictos son… mucho, mucho menores que antes», señaló.
De hecho, los conflictos armados con participación gubernamental siguen siendo los más mortales, con gran diferencia. Ello a pesar de que estas guerras son cada vez más ‘benignas’, si como tal se puede entender que cuestan menos vidas. Las disminución en número de los conflictos, el tipo de armas ligeras predominante en los civiles y el empleo de arsenales ‘inteligentes’ en otros casos ha obrado el milagro. Así, si en 1950 la media de muertes en batalla por conflicto era de 38.000, en 2002 caía a sólo 600.
Tres cambios políticos
El Informe de Seguridad Humana identifica tres principales cambios políticos durante los últimos 30 años que, según Andrew Mack, han alterado radicalmente el panorama de la seguridad global. El primero es el ocaso del colonialismo; el segundo, el fin de la Guerra Fría; y el tercero, las actividades diseñadas y ejecutadas principalmente por Naciones Unidas para detener y prevenir las guerras.
Según el informe, el retroceso mundial de la violencia se explica más por el incremento en las actividades de las Ong´s, las organizaciones regionales y la ONU, que por el progreso económico o la democratización.
A pesar de que las guerras y su mortalidad relacionada están disminuyendo, aún hay al menos 60 conflictos armados en todo el mundo.
También hay todavía graves abusos contra los derechos humanos, crímenes de guerra y mortíferos actos terroristas. Y como las verdaderas causas de los conflictos no son combatidas, el riesgo de que exploten nuevas o viejas guerras es muy real.
El objetivo del Human Security Report es cubrir el déficit de datos confiables sobre los temas de seguridad internacional. Se aboca a los «mitos», repetidos sin cesar, que «refuerzan los supuestos populares» pero que no se basarían en ningún dato confiable.
Por eso los investigadores califican a ratos de «larga paz» el período que se abre en 1945, puesto que no ha dado lugar a guerra alguna entre las grandes potencias.
Sin embargo, entre 1946 y 1991, se triplicó el número de conflictos donde se involucró algún Estado.
Desde 1945, los países comprometidos en la mayor parte de los conflictos internacionales fueron Gran Bretaña (21), Francia (19), Estados Unidos (16) y Rusia (9).
Con el fin de las guerras anticoloniales y de la guerra fría, muchos conflictos simplemente se terminaron.
Pero los investigadores aislaron otro factor que explica la tendencia: el fin de la parálisis de la ONU.
Entre 1990 y 2002 hubo seis veces más misiones de diplomacia preventiva y cuatro veces más actividades de restablecimiento de la paz. Las misiones de mantención de la paz se han multiplicado por cuatro en doce años.
Terrorismo internacional
La única forma de violencia política que parece estar agravándose es el terrorismo internacional, una amenaza seria que sin embargo mata mucho menos personas al año en comparación con las guerras, señaló el estudio.
El terrorismo es a su vez una tendencia aparte y registra un recrudecimiento muy marcado de ataques altamente mortíferos en estos últimos cuatro años, a pesar de una declinación en los actos terroristas desde 1980. «Aunque esté en el centro de una atención inmensa, el terrorismo internacional ha matado, en promedio, menos de mil personas por año en el transcurso de los últimos 30 años», asegura el informe.
Distintos análisis cifran en 651 los ataques «sustanciales» de esta categoría que se produjeron en 2004, frente a los 175 de 2003 o los 17 de 1987. La cifra media anual de víctimas mortales del terrorismo internacional es inferior a mil durante las últimas tres décadas. Si no fuera por el valor absoluto de la vida humana, esa referencia no pasaría de la categoría de anécdota si se compara con las 340.000 muertes que se produjeron en los campos de batalla, en conflictos armados que involucraron a Estados, en 1972, o a las 100.000 de 1992, o las 20.000 de 2002.
Pero el problema sigue siendo importante en términos de «seguridad humana», en la medida en que el terrorismo ha servido de justificación para las guerras de Afganistán e Irak. El documento previene también que «los terroristas podrían adquirir y utilizar armas de destrucción masiva».
Por más que los progresos documentados sean «reales e importantes», el estudio advierte contra cualquier «complacencia».
Pero lo cierto es que toda esta fuerte tendencia de disminución en la incidencia y ferocidad de los conflictos armados desde el fin de la Guerra Fría, fue descrita en el preámbulo del informe por el obispo sudafricano Desmond Tutu como un «raro mensaje de esperanza», en le conflictivo mundo de hoy. *
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