Luego de meses de desencuentros

Avizoran diálogo entre la Iglesia y Néstor Kirchner

Kirchner reposa en El Calafate, también en la provincia de Santa Cruz, pero sobre la cordillera de los Andes. No obstante, la ocasión religiosa en ese puerto sobre el Atlántico y, sobre todo, dicen los analistas, protagonizada por un obispo Romanín, con un «fuerte compromiso social», puede que sea el camino para un diálogo entre el Presidente y la Iglesia. Del acto religioso participó además el nuncio apostólico que es el embajador del Vaticano ante el gobierno argentino, Adriano Berardini. El Vaticano tampoco está alegre con el presidente argentino.

Kirchner decidió viajar en forma sorpresiva desde El Calafate a Río Gallegos, donde estuvo descansando junto a su familia. No estaba previsto que el Presidente estuviera en la ceremonia de asunción del nuevo obispo de Santa Cruz. Los cruces entre el gobierno, los obispos y con el Vaticano, han sido varios. El más serio se produjo en marzo, luego que Kirchner le pidió al Vaticano el relevo de su cargo del obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto.

El Presidente solicitó el relevo al trascender declaraciones del obispo criticando al ministro de Salud, Ginés González García, por su campaña a favor del uso de preservativos para evitar el sida. Recordando una metáfora bíblica, Baseotto había dicho que el ministro debería ser «arrojado al mar» por promover esta campaña, lo que despertó una oleada de críticas por vinculársela a los «vuelos de la muerte» durante los tiempos del terror.

Por otro lado, Baseotto es una de las voces de la Iglesia que se opone a que los violadores a los derechos humanos sean procesados como ocurrirá en los próximos meses.

Hubo otro encontronazo por la decisión presidencial de participar del tradicional Tedeum del 25 de Mayo en la ciudad de Santiago del Estero. Fue éste un hecho inédito ya que los presidentes en la Argentina desde el siglo XIX estuvieron en los Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires.

Kirchner también fue duro con las críticas de altos dignatarios de la Iglesia sobre la situación social, circunstancia que volvió a encrespar los ánimos y postergó en el tiempo el anunciado encuentro entre Kirchner y el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio.

Para «Clarín», el flamante obispo podría ser el puente que ayude a retomar el diálogo entre el gobierno y la Iglesia. Una versión que circuló en fuentes eclesiásticas dio cuenta de esta posibilidad, que se vio reforzada con la presencia del Presidente en la misa que formalizó la llegada de monseñor Romanín al obispado de Río Gallegos.

En este sentido, un obispo le dijo a la agencia Diarios y Noticias (DyN) que monseñor Romanín «es la persona indicada» para destrabar las relaciones entre el gobierno y la Iglesia, y apuntó a que el obispo de Santa Cruz tiene un fuerte compromiso social.

Pero «Perfil» que sale los domingos, sugiere que Kirchner hizo su presentación en público para tratar de despejar los rumores sobre la salud del Presidente (pese a que se lo ve muy bien en las tomas por TV).

El semanario dedica un largo artículo sobre el tema, comidilla hace semanas en sectores de la oposición, a pesar de las desmentidas del médico personal de Kirchner.

El artículo señala que la (supuesta) enfermedad es el motivo por el que se anticiparan las elecciones presidenciales en 2007. Escrito a pesar de que el ministro del Interior, Alberto Fernández, insistió en que esos comicios se harán en la fecha que marca la ley, o sea, el cuarto domingo de octubre del año que viene. *

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