Benedicto XVI llamó a un despertar espiritual
El Papa Benedicto XVI llamó a la humanidad del tercer milenio a un despertar espiritual sin el cual «puede ser víctima de los éxitos de su inteligencia», en su mensaje de Navidad pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
En su primer mensaje de Navidad antes de la bendición urbi et orbi, transmitido por las televisiones del mundo entero, frente a una plaza de San Pedro llena de gente, el Papa añadió: «el hombre de la era tecnológica puede ser víctima incluso de los éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades de acción, si se deja invadir por la atrofia espiritual, por el vacío del corazón», advirtió.
«Â¡Despierta, humanidad del tercer milenio!», exclamó.
«La época moderna es por lo regular presentada como un periodo del despertar de la razón, como la llegada de la humanidad a la luz», pero «sin Cristo», dijo, «la luz de la razón no es suficiente para esclarecer al hombre y al mundo».
«Dejándose guiar por el amor de Cristo», afirmó Benedicto XVI, «la humanidad unida podrá afrontar los problemas numerosos y preocupantes del momento presente: de la amenaza terrorista a las condiciones de humillante pobreza en la que viven millones de seres humanos, de la proliferación de las armas a las pandemias y a la degradación del medio ambiente que amenaza al futuro del planeta».
El Papa dijo que «Dios, que se hizo hombre por amor de la humanidad, apoya a los que en Africa actúan a favor de la paz y el desarrollo integral», citando en especial «a Darfur y otras regiones de Africa central».
También mencionó «a los hombres de buena voluntad» que actúan en Tierra Santa, en Irak o en el Líbano, los comprometidos con el proceso de diálogo en la Península Coreana y en otros países de Asia.
Luego de su mensaje, Benedicto XVI dirigió sus saludos de Navidad en 32 lenguas: además de los habituales italiano, francés, inglés, alemán, español, polaco y portugués, pronunció unas palabras en árabe, swahili, chino, hebreo, sueco, georgiano, japonés y terminó en latín. Juan Paul II, muerto el 2 de abril, que celebró 27 Navidades, llegó a dar el saludo hasta en 60 idiomas.
Benedicto XVI pronunció su bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) en latín. *
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