Bachelet y Piñera preparan sus nuevas campañas por presidencia
La candidata oficialista de los partidos de centro-izquierda que integran la Concertación Democrática logró el domingo el 45,95% de los votos, insuficientes para ser elegida como la primera presidenta en la historia del país en primera vuelta, según el cómputo final que entregó este lunes el Ministerio del Interior.
Piñera, de la derecha moderada, obtuvo el 25,41% de la votación y desplazó a su contendor Joaquín Lavín, de las corientes conservadoras, que alcanzó el 23,22%, mientras el izquierdista Tomás Hirsch quedó cuarto con el 5,4%.
Lavín, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), anunció la noche del domingo que apoyará a Piñera, candidato del Partido Renovación Nacional (RN), porque «llegó la hora de la unidad» de las dos facciones derechistas que conforman la coalición opositora de la Alianza por Chile.
La votos de Piñera y Lavín suman más de 48% y sobrepasan la votación que recibió la ex ministra de Defensa del gobierno de Ricardo Lagos.
Hirsch, cuyo apoyo podría resultar decisivo, adelantó que en la segunda vuelta electoral de enero anulará su voto y no se sumará a las fuerzas de la candidata de la Concertación, el bloque conformado por socialistas, demócrata cristianos, el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) y el Partido por la Democracia (PPD).
«No apoyaré a ninguno de los candidatos que hoy se presentan a la segunda vuelta, porque ninguno de ellos ha incluido en ningún momento, en sus programas de gobierno, las profundas modificaciones que me parecen necesarias e imprescindibles», dijo Hirsch, representante del pacto ‘Juntos Podemos Más’, que reúne a los partidos Humanista y Comunista y a otros sectores de la izquierda dura.
El Partido Comunista, sin embargo, no se sumó a la postura de Hirsch y algunos de sus dirigentes se mostraron abiertos a un diálogo con la Concertación, para comprometer en un eventual gobierno de Bachelet la reforma al actual sistema electoral que favorece a los grandes bloques partidarios y excluye a las corrientes minoritarias.
«No me siento dueño de los votos de la gente, y si durante toda la campaña dije que anularía, ahora no puedo darme vuelta de carnero y llamar a mis adherentes a votar de tal o cual manera», señaló Hirsch al admitir indirectamente la existencia de esta discrepancia entre sus seguidores.
La candidata del bloque de gobierno, dispuesta a ganar la segunda vuelta, permaneció la mañana del lunes en su residencia del barrio de Vitacura, al oriente de Santiago, mientras sus partidarios preparan una estrategia a la ofensiva, según se desprende de sus primeras declaraciones tras los resultados del domingo.
«Ni todo el dinero del candidato de la derecha podrá torcer la elección de segunda vuelta», dijo Bachelet en alusión a Piñera y sus intereses en grandes empresas y un patrimonio estimado en 1.200 millones de dólares.
«No hay que dejarse confundir: el que salió segundo no puede pretender que salió primero», agregó la ex ministra, cuyo primer acto público en esta nueva campaña será una manifestación convocada para este martes en el court central del Estadio Nacional.
Piñera, convertido ahora en el candidato único de la Alianza por Chile -el mismo papel que tuvo Lavín hasta mediados de mayo cuando la coalición se trizó- también permaneció durante la mañana en su residencia, donde recibió a sus colaboradores más cercanos para estudiar sus próximos pasos.
El primero de ellos era una reunión con Lavín, para concretar el reencuentro de las dos facciones de la Alianza, heredera de una división histórica en la derecha chilena, desde que en el siglo XIX aparecía representada por dos corrientes: los «pelucones» y los «pipiolos».
Los pelucones, bautizados así porque concurrían a las sesiones del Parlamento con elegantes pelucas, se agruparon a comienzos del siglo XX en el Partido Conservador, mientras los pipiolos lo hicieron en el Partido Liberal.
Bajo la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), conservadores y liberales dieron forma a la UDI y RN, que apoyaron al régimen pero con distintos grados de adhesión.
Después de su encuentro con Lavín, el segundo paso inmediato de Piñera será una gira que pretende realizar por varias ciudades del país antes de Navidad, según adelantaron fuentes de su comando. *
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