Bachelet aseguró que ganará en segunda vuelta
«¿Por quién votó, Michelle?». «Por mí, por supuesto», contestó la candidata, segundos después de depositar su voto en la mesa 103 del colegio Verbo Divino, en Las Condes, uno de los barrios más caros y elegantes de Santiago.
Bachelet -que llegó sobre las nueve de la mañana acompañada de su madre y su hija menor- parecía nerviosa en el momento de depositar su voto. «Â¡Se siente, se siente, Michelle presidente!», gritaban unas 50 mujeres que la siguieron en todo momento.
Mientras las funcionarias controlaban su credencial -en la que luce un poco más joven-, limpió dos veces sus lentes y se retorció los dedos, hasta que finalmente pudo introducir su papeleta en la urna, que estaba sobre una simple mesa metálica de televisor.
«Hoy es el día en el que un hombre y una mujer valemos lo mismo: un voto. Estoy conforme y tranquila, sé que vamos a ganar, y vamos a elegir a la primera mujer en la historia de Chile», dijo momentos después.
«Estoy segura de que vamos a triunfar en segunda vuelta, si es que hay segunda vuelta», agregó.
Bachelet -de sandalias, traje liviano verde oliva y cartera negra- se dirigió luego a buscar a su madre, Angela Jeria, que votaba en otro circuito del mismo colegio.
En Chile las mujeres comenzaron a votar en 1952, y desde ese entonces están en un registro paralelo al de los hombres y votan en sitios separados.
La candidata, que llegó a la elección como favorita de las encuestas, recorrió los corredores del Verbo Divino seguida de un enjambre de cronistas, camarógrafos, fotógrafos y partidarias, que hacían retumbar sus cantos de apoyo: «Presidente-Michelle-Presidente-Michelle-Presidente…».
El ambiente era de fiesta.
«¿El 11 es un buen día para votar en Chile?», le preguntó un periodista, en alusión al 11 de setiembre de 1973, fecha en la que el presidente Salvador Allende murió durante el golpe de Estado que llevó al poder a Augusto Pinochet.
Bachelet pareció sorprendida, y pensó un rato antes de contestar: «Bueno… Son las elecciones de Chile y pensamos ganar, así que esperemos que este 11 sea un buen día».
«¿Dónde está mi madre?», le gritó a una de las tres o cuatro mujeres que intentaban que la prensa no la aplastara. La anciana regresó luego de votar, acompañada de su nieta, y una vez reunidas comenzaron a retirarse a pie.
Durante seis cuadras, Bachelet caminó del brazo de su hija Sofía, que estaba notoriamente incómoda con tanto despliegue.
Unos pasos atrás venía su abuela. «Tiene 12 años, y no le gusta el tumulto: siente que le roban a su mamá», explicó la señora a la AFP.
Finalmente llegaron a una camioneta gris estacionada en la calle. Bachelet abrió y se puso al volante.
«Michelle no va a aprovechar nada de ningún privilegio, así me educaron a mi y así la eduqué yo a ella», dijo su madre antes de subir. *
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