"La verdad siempre libera: encontrar la verdad para el caso de Chile ha sido difícil, ya que 30 años después nada es fácil"
-¿Cómo evalúa el actual estado de las relaciones entre las Fuerzas Armadas y las respectivas sociedades y los gobiernos democráticos de la región, pongamos por ejemplo a los países del Mercosur más Chile, habida cuenta una pesada historia que tuvieron que vivir no hace tanto, medido en tiempos históricos, con dictaduras en esos países?
-Creo que el estado actual de las Fuerzas Armadas respecto a las sociedades está entre dos variables. Una es la situación histórica de hace 15 a 30 años que todavía influye, debido a que no les es fácil a las Fuerzas Armadas, ni a los mismos países desprenderse de ese período; la otra es que -yo diría- hay una gran comprensión por parte de las Fuerzas Armadas de lo que les corresponde hacer a futuro y cómo lo deben hacer. Primero asumen que deben estar subordinadas al poder civil y no ser una alternativa política, y segundo que son parte de la política de defensa, la que debe actuar coordinada con la política exterior del país.
-¿Cómo se están adecuando las Fuerzas Armadas a este nuevo tiempo? En general fueron creadas y formadas para un modelo pasado y el mundo es cambiante, da pasos acelerados…
-Precisamente, uno de los elementos centrales y de mayor tensión hacia el futuro es que las Fuerzas Armadas deben reestructurarse, en un proceso que se define en tres líneas y que cada país debe adoptar de acuerdo a su realidad: uno es la adaptación de medios, es decir, lo que se tiene, adaptarlo para las misiones que se la han encomendado; otra línea es modernizarlas, esto es adquiriendo nuevo material porque hay Fuerzas Armadas que tienen materiales totalmente obsoletos que resulta más caro mantenerlos que cambiarlos y, finalmente, está el proceso de adquirir nuevas capacidades o sea transformarse. Me consta que los ministerios de Defensa están trabajando en ese sentido. No hace mucho leí que en Uruguay, el nuevo gobierno ya ha anunciado un plan de modernización y, por ejemplo, Chile tiene otro en marcha desde hace 11 años. También hay otros países que están en la misma línea. Precisamente sobre esta materia fue mi conferencia en el Calen.
-En el caso de Uruguay tiene primero que definir el concepto de Defensa Nacional y de Seguridad Nacional que no están definidos.
-No conozco el caso preciso de Uruguay, pero eso que usted me señala es vital, ya que es uno de los elementos centrales que necesitan las Fuerzas Armadas para que puedan planificar y organizarse. La política de defensa no es algo que tengan que elaborar los militares, es una decisión política y por lo tanto ellos tienen que esperar esas decisiones para poder planificar cómo van a cumplir las misiones que se le han encomendado y que recursos van a necesitar para cumplirlas.
-Está bien, pero hay un tema de presupuesto. Estamos en países con grandes restricciones presupuestales, con ajustes estructurales uno tras el otro, con caídas en crisis económicas graves, donde muchas veces se tienen que dejar atrás cosas como las políticas de defensa en detrimento de otras necesidades. ¿Cómo compatibilizar esas dos cosas: necesidades con la realidad?
-Yo creo que en nuestros países al Estado muchas veces le falta planificación en muchas áreas no solo en defensa. Debe existir un programa de planificación que se exprese en los planes de gobierno y el gobierno debe priorizar. Es cierto que no hay plata para todo y eso va marcar la distribución de los presupuestos. No se puede decir: «como la seguridad es una cosa importante, el 80% va para la seguridad y el resto, el 20%, se debe repartir entre todo lo demás». Eso es impensable, la Seguridad es importante pero en un contexto de grandes carencias sociales.
-¿Los temas de defensa y seguridad, son temas de élites militares y de policías o de la sociedad en su conjunto?
-Yo tengo una visión particular sobre este punto. Es cierto que la defensa afecta a todos pero también es cierto que todas las áreas del Estado afectan a todos. Yo me pregunto: ¿la salud, no afecta a todos y la educación no afecta a todos los ciudadanos?, pero eso no significa que cada vez que se tenga que tomar una decisión en salud o educación se deba hacer un plebiscito nacional. James Madison escribió que los políticos son fundamentales porque «refinan» las demandas de los ciudadanos. Además dice que los políticos deben tener la sabiduría, patriotismo y sentido de justicia para discernir los verdaderos intereses del país. Por ello en mi opinión los políticos son los que tendrán que definir las prioridades y los pasos a seguir, entonces, si bien es cierto que la seguridad, la defensa, salud y la educación afectan a todos, no significa que todos los ciudadanos tengan que estar opinando todo el tiempo; para eso existen las democracias, donde hay un conjunto de representantes de los ciudadanos que refinan y representan las opiniones de la sociedad. Si todos opinan sobre todo estaríamos en un estado de asamblea permanente y nos retrotraemos en siglos. Ahora somos muchos millones en cada país y preguntarles a todos, de todo, a cada rato, además, es caro. Ha cambiado la sociedad y la democracia debe operar con sus procedimientos modernos.
-Volviendo a una parte que quedó colgada en la primera pregunta y que es el tema de la historia y de la confianza mutua entre la sociedad y la Fuerzas Armadas. Es claro que hubo un divorcio de la gran mayoría de la sociedad, por lo menos al final de los períodos dictatoriales con las Fuerzas Armadas. Surge entonces con mucha fuerza el tema de la verdad, de saber qué ocurrió en la época de las dictaduras y se suma a ello el castigo a los violadores de los derechos humanos. ¿Eso no afecta esa confianza entre la sociedad y las Fuerzas Armadas o piensa que puede ser liberador para ellas?
-En el caso de Chile hubo una comisión para la verdad, el informe Rettig y el informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura y hoy sigue actuando la Justicia en el caso de Augusto Pinochet, por ejemplo.
En el caso de Chile, comparto lo que señaló el comandante en jefe del Ejército de Chile, general (Juan Emilio) Cheyre de que la verdad siempre libera. Encontrar la verdad para el caso de Chile ha sido difícil ya que 30 años después nada es fácil. Las FFAA como instituciones han cooperado y yo diría que de alguna manera se ha dado satisfacción a un problema que es parte de la historia del país. Ahora, esto siempre produce un impacto muy grande en las instituciones, porque las instituciones tienen un sentido de pertenencia muy fuerte.
Un militar de hace 30 años atrás que sea detenido, no le es absolutamente inocuo a la institución de hoy. Es una situación muy compleja. La Justicia tiene que hacer lo suyo, usando las leyes, los procedimientos y resolviendo pero absolutamente independiente. En el caso de Chile el presidente (Ricardo) Lagos ha dicho: «Las instituciones deben funcionar» y así ocurre. Sin embargo, en esta materia no hay receta, ya que cada país tiene su historia, institucionalidad y legalidad por ello cada estado debe resolver su propia situación en forma independiente de otras realidades.
-Hay una sensación de que las Fuerzas Armadas son una fuente de trabajo para una gran desocupación que hay, que es un seguro de desempleo que lo paga el Estado…
-Bueno, lo es, en algún sentido lo es… Por ejemplo, el servicio militar lo es. Muchas veces a los muchachos sin recursos ese servicio les da, por un período de tiempo, posibilidades de tener abrigo, comida y formación. Las Fuerzas Armadas son un instrumento de trabajo y por eso es que cuestan mucho los procesos de modernización porque eliminar personal eleva las tasas de cesantía. Previo a la modernizaciÃ
³n hay que racionalizar y eso es reducir. Si mañana se dice que hay que racionalizar a las Fuerzas Armadas y hay que despedir un 40% de las fuerzas eso elevaría sin duda los índices de desocupación, eso es natural, todas las instituciones del Estado son una fuente de trabajo. Las FFAA no pueden ser desproporcionadas al desafío estratégico del país: tienen que ser eficaces y eficientes. Es decir, el estado tiene que usar los recursos que necesita y no más. La filosofía del gasto en defensa se sintetiza en la idea que le escuchamos alguna vez a un alumno: «Yo estoy dispuesto a dar toda la plata que se necesite, pero ningún peso más…».
-¿El mercado entró en las Fuerzas Armadas y la Defensa?
-Yo diría que de los tres impactos: la llegada de la democracia, la necesidad de integración producto de la globalización y la economía de mercado, este último ha sido el que más ha influido en el sector defensa en la región. Las Fuerzas Armadas de muchos países han quedado en muchos casos en una situación económica que, si fueran empresas privadas, tendrían que aceptar la quiebra. Esto comporta un problema muy importante: que las Fuerzas Armadas en sus nuevas organizaciones se ajusten como instituciones a esta necesidad de mercados abiertos de equilibrios presupuestales, manteniendo el músculo y eliminando la grasa, porque cada vez más nuestros estados estarán en condiciones de solo financiar lo operativo, es decir el músculo, pero no financiar aspectos accesorios que es la grasa.
-Un tema de debate actual es lo que tiene que ver con la afectación de las Fuerzas Armadas para la seguridad interna en lugar de la Policía. ¿Usted comparte esa decisión de afectar a las Fuerzas Armadas para las tareas internas?
-En primer lugar eso es una decisión soberana de los países. Yo creo que el gran tema es cómo resolver esa zona gris que queda entre un campo donde la policía no tiene la capacidad para cubrir y que las Fuerzas Armadas tampoco cubren. Entonces hay que resolverlo. Yo no comparto mucho que las Fuerzas Armadas entren en la seguridad interna porque estas tienen una determinada lógica para resolver el conflicto y la policía tiene otra lógica. Entonces no se le puede pedir a las Fuerzas Armadas que hagan una tarea para las que no fueron formadas y luego se les responsabilice de ello. La naturaleza de las Fuerzas Armadas es ser instrumento del Estado para resolver por la fuerza ciertas situaciones, por eso van a las operaciones de paz, justamente para resolver por la fuerza o disuadiendo -pero obviamente dentro de la legalidad- si en un caso se vulnerara la situación de paz.
-¿Se va hacia una cooperación internacional de fuerzas de paz, de creación de fuerzas multinacionales, de organizaciones como la OTAN y de interdependencia a nivel de las FFAA?
-En Europa hoy en día se privilegian dos procesos, la interoperatividad y el concepto de combinación que significa hacerlo con otro país y esto es lo novedoso.
-La construcción de la Unión Europea se hizo cediendo soberanía en lo político, económico y militar, en América Latina hay una fuerte defensa del nacionalismo y la soberanía, ¿es posible construir proyectos militares conjuntos en la región?
-Para construir proyectos conjuntos entre países se requieren decisiones políticas previas. Ese no es tema de decisión militar. Para ello los países deben primeramente reconocer amenazas conjuntas, y desafíos estratégicos conjuntos. Integrar lo militar es más fácil y posterior. Ya vemos el caso de Argentina y Chile que en 1978 casi fueron a una guerra y hoy desarrollan múltiples proyectos e intercambios entre sus FFAA. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad