Otro duro revés para un Bush cada vez más débil
El presidente Bush no pudo evitar el lunes una nueva ola de preguntas de los medios sobre el avance de la investigación del fiscal independiente Patrick Fitzgerald, que busca saber cómo el nombre de la agente de la CIA Valerie Plame se filtró a la prensa.
En Estados Unidos es un delito revelar la identidad de un agente secreto, y a finales de esta semana podrían ser anunciadas las primeras inculpaciones.
«Es quizás la cuarta vez que me hacen la pregunta», atinó a decir Bush, en conferencia de prensa, intentado esconder su incomodidad sobre el tema.
«Es una investigación grave, y no he cambiado de opinión respecto a mi intención de (no) comentarla públicamente», dijo al finalizar una reunión de su gabinete, con Rove detrás de él.
Plame es la esposa de un crítico de la guerra en Irak, Joseph Wilson, quien estima que la identidad de su esposa fue revelada deliberadamente -arruinando su carrera- como parte de una maniobra ilegal para desacreditarlo a él por haber cuestionado los argumentos del gobierno para justificar la guerra.
Rove, conocido como el artífice de los éxitos políticos de Bush, a quien acompaña desde la campaña para llegar a la gobernación de Texas hace más de 10 años, ya tuvo que prestar testimonio en cuatro ocasiones ante la cámara de acusaciones designada para esta investigación.
Lewis ‘Scooter’ Libby, director del gabinete del vicepresidente Richard Cheney, también tuvo que declarar ante esa cámara, una especie de jurado popular encargado de decidir si hay mérito suficiente como para abrir un proceso.
Ahora, la élite de Washington sólo espera el desenlace del caso, que podría ser inminente si Fitzgerald anuncia algunas acusaciones antes de que culmine este viernes el mandato de la cámara de acusaciones.
Un periodista del semanario Time, Matthew Cooper, dijo en su testimonio ante la cámara de acusación que Rove le había hablado de la pareja Wilson-Plame, en un intento por minimizar el alcance de las críticas de Wilson.
La periodista del diario The New York Times Judith Miller reveló recientemente, después de haber pasado 85 días en la cárcel por proteger a su fuente- que Libby -conocido como «Scooter» – también había hablado con ella sobre Plame.
El escándalo, sin precedentes desde el inicio de la presidencia Bush en 2001, ha generado una gran preocupación entre los aliados de la Casa Blanca.
«Si los republicanos pierden (a Rove), eso creará un vacío imposible de llenar. Claro, podría dar consejos tras bambalinas, pero la clave de su éxito es la cercanía con el Presidente.
Bush -y los conservadores- necesitan de él en la Casa Blanca», destacó el lunes el comentarista de derecha Fred Barnes.
«Si Rove tiene que renunciar, eso ilustraría la posición de los demócratas, que denuncian una cultura de corrupción», agregó Stephen Hess, politólogo de la Brookings Institution.
Este caso es sumamente grave y más dañino aún por el momento en el que se produce: la popularidad de Bush está en su nivel más bajo, un mes y medio después del huracán Katrina, su abogada Harriet Miers, escogida para presidir la Corte Suprema parece provocar un divorcio entre la derecha religiosa que lo respalda, y su preciado aliado en el Congreso Tom DeLay está en libertad condicional por un caso de financiamiento electoral.
Mientras, la oposición no duda en poner aún más el dedo en la llaga.
«No se trata de Karl Rove o de Scooter Libby, sino del hecho de que el Presidente no nos dijo la verdad cuando fuimos a Irak, y que todos ellos se involucraron en eso», declaró el domingo el presidente del partido demócrata, Howard Dean. *
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad