El presidente Kirchner retó al electorado porteño
Lo hizo desde la tribuna donde cerró su campaña electoral el canciller Rafael Bielsa, que es el primer candidato a diputado nacional por el díscolo distrito porteño donde los sondeos lo ubican debajo de el empresario Mauricio Macri y de la líder del ARI, Elisa Carrió.
Con todo, Kirchner afirmó que Bielsa va ganando por dos puntos, un dato que sorprendió pero vaya uno a saber.
La amonestación del Presidente al electorado porteño es fiel a su estilo de confrontación pero habrá que ver cómo reciben los electores que viven en esta ciudad ese terrible tirón de orejas que, en principio, pareciera desnudar cuán grande es la preocupación de Kirchner por los resultados en este distrito.
Además, sus asesores no le han contado que en la díscola Buenos Aires, en 1961, salió senador nacional Alfredo Palacios con la bandera de la revolución cubana. Que fue el único distrito donde Carlos Menem nunca pudo ganar, salvo uno de los suyos en las parlamentarias de 1993. Que aquí campeó Carlos Chacho Alvarez, tanto con el Frente Grande como con el Frepaso y que eligió como su jefe de Gobierno a Aníbal Ibarra, que es un aliado del jefe de Estado pero por estar desgastado por la tragedia de una disco con 194 muertos, es ocultado como un paria en estos días decisivos para los comicios del domingo.
Es cierto que también Fernando de la Rúa fue casi un «idolo» de los porteños, pero que fueron ellos lo que casi forzaron su dimisión cuando impuso medidas de confiscación de ahorros o implantó el estado de sitio a finales de 2001. La historia, se sabe, siempre es matizada y nadie, ni los pueblos, es perfecto.
Carrió, en la mira del kirchnersimo
El kirchenerismo también la emprende contra Elisa Carrió, quien ha pasado a ser, casi de súbito, el «enemigo» a derrotar. Como la pretendiente a diputada nacional compite en cierto modo una franja semejante en la que Bielsa busca votos, se supone que deteriorando su prestigio podría mermarle voluntades.
En los últimos días el ARI ha denunciado que se han falsificado afiches tendientes a vincularlos con políticas clientelísticas, uno de los blancos críticos preferidos de esa agrupación y que es falsa la acusación de que su primer candidato a legislador por la ciudad, Enrique Olivera, que fue delarruista, tenga cuentas bancarias no declaradas en el exterior por dos millones de dólares, más o menos.
En general la campaña electoral, salvo con fuertes palabras, no había caído hasta hace poco en la violencia o en la utilización de métodos sucios. Días atrás hubo choques entre facciones peronistas con heridos graves, pero es uno de lo escasos incidentes. Tampoco salieron a relucir expedientes o carpetas negras como se suponía que se iban a dar a conocer contra Macri, por caso, por parte del kirchnerismo.
Claro que cuando se definió la interna en la provincia de Buenos Aires, el choque verbal entre los amigos de Kirchner y Eduardo Duhalde fue durísimo, al punto que la aspirante del Frente para la Victoria por una banca en el senado nacional, Cristina Fernández de Kirchner, acusó de «mafioso» al caudillo bonaerense y un aliado del Presidente, el piquetero Luis D’Elía, le dijo, nada menos que «narcotraficante».
Pero después que quedó claro que eran dos cosas y si se quiere, proyectos distintos, esas acusaciones ominosas ya no se oyeron más.
La provincia de Buenos Aires es el distrito de la gran batalla del domingo, tanto porque es donde se elige la mayor cantidad de legisladores y porque allí se define el liderazgo dentro del peronismo. Todos anticipan una victoria holgada de Cristina Fernández pero, siempre hay un pero, el duhaldismo dice tener encuestas con otra metodología que dicen que la luz entre las dos mujeres en pugna, no llegará a dos dígitos.
«Chiche» anuncia «una sorpresa»
«Se van a llevar una sorpresa cuando comprueben el aluvión de votos para el Partido Justicialista», dijo Hilda González «Chiche» Duhalde en un mitin en Lanús, un bastión del peronismo ortodoxo, pero se verá el domingo si sigue siéndolo.
Carrió reaccionó con una querella contra Kirchner por las injurias que sostiene recibe de parte del oficialismo, acción que se supone no va a ningún sitio sino a ocupar líneas en los diarios. De hecho, esta puja entre referentes del espacio progresista, podría favorecer a la postre al empresario Macri.
Si gana el domingo, pasaría a ser el referente de una coalición de derecha alternativa a Kirchner. A la otra figura de esa familia política, Ricardo López Murphy, el aliado de Macri en Propuesta Republicana o simplemente Pro la suerte le viene esquiva y, acaso, ni tercero llegaría el domingo en la gran provincia donde quiere una banca para el senado de las tres en juego. Dos por la mayoría y otra por la minoría, no hay para más.
Mañana a la mañana vencen los términos del proselitismo que no se caracterizó por grandes ideas o debates, salvo ese que tuvieron los tres primeros en los sondeos en la puja porteña.
Cristina Fernández, como suelen hacer los que se creen ganadores, no aceptó ningún debate con su rival femenina pero tampoco dio reportajes ni intervino sola en programas políticos de TV.
Es que su nombre está asociado al del Presidente, que es el atractivo en casi todo el país. No ocurriría en la Capital Federal o en Santa Fe, donde de todas maneras, el Frente por la Victoria hará unos buenos comicios.
¿Podrá el reto histórico de un Presidente al electorado porteño hacerlo cambiar de opinión? ¿No habrá errado en la táctica?
Todos los partidos cierran hoy su prédica callejera. La izquierda en sus distintas vertientes lo ha hecho los últimos días con interesantes movilizaciones, pero no se esperan sucesos, como sería colocar en la cámara baja al menos un legislador nacional por ese espacio.
Anoche Kirchner hacía su último esfuerzo en La Rioja, la tierra de Carlos Menem, que quiere una banca para la Cámara alta. Los sondeos dicen que ganará el oficialista Angel Maza, pero que el ex presidente igual llegaría al Senado, salvo que pierda también con el radicalismo. Es la hipótesis de máxima del kirchnerismo. *
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