Familia de Hussein fue diezmada y desperdigada
El ex dictador iraquí Saddam Hussein, cuyo juicio comenzó este miércoles, vio no sólo el derrumbe de su régimen en 2003, sino también cómo su familia fue diezmada con la muerte de dos de sus hijos y la partida al extranjero de muchos de sus parientes.
El hombre que insistía en sus discursos sobre la importancia de la familia siempre fue sumamente celoso sobre su vida privada.
Casado en primeras nupcias con su prima Sajida, hija de su tío Jairalá Tulfá, quien lo acogió en su hogar, junto con su madre, a la muerte de su padre, Saddam nunca se divorció de su primera esposa.
No obstante, esto no le impidió casarse con otras tres mujeres: Samira Chahbandar, en 1982; Nidal Hamdani, una responsable del Ministerio de Industrias, en 1990; e Imane Howeid, también funcionaria, en 2001.
Sólo los cinco hijos que tuvo con Sajida dos varones, Udai y Qussai, liquidados en julio de 2003 por las fuerzas norteamericanas, y tres mujeres, Raghad, Rana y Hala fueron oficialmente reconocidos.
Saddam se enamoró perdidamente de Samira, casada por entonces con el director general de la Iraqi Airways, Nureddin Safi, con quien tuvo un hijo y que actualmente vive en Australia.
El matrimonio Safi se divorció para que Samira pudiera casarse «en secreto» con Saddam. La mención de la existencia de un hijo, Alí, nacido de esa unión, era tabú, al punto que una periodista que escribió sobre su existencia fue amenazada de muerte.
Ese hijo, que actualmente tiene 22 años, huyó del país con su madre poco antes de que Estados Unidos invadiera Irak en marzo de 2003. Después de una breve estadía en el Líbano, Samira y Alí se habrían instalado en Canadá.
Viendo que se acercaba el final de su régimen, Saddam dio dinero a sus familiares y ordenó a las mujeres y niños que salieran del país.
Sajida, sus tres hijas y sus 11 nietos se refugiaron en Siria.
El 31 de julio de 2003, sin embargo, Raghad y Rana y sus nueve hijos, se instalaron en Jordania, una semana después de la muerte de Udai, 39 años, y Ussai, 37 años, a los que temían.
Estas dos hijas de Saddam ya se habían refugiado en Amman una primera vez, en agosto de 1995, junto con sus maridos, el general tránsfuga Hussein Kamel Hassan Al Majid, por entonces ministro de Industrias, y su hermano Saddam Kamel, responsable de la guardia personal del presidente iraquí.
Atraídos por una promesa de amnistía, el grupo volvió a Irak en febrero de 1996, donde Hussein Kamel y su hermano Saddam, así como su padre, su tío, su hermana, y los hijos de ésta, fueron asesinados.
Raghad, de 36 años, viuda de Hussein Kamel, tiene tres hijos varones (Alí, Saddam y Wahej) y dos chicas (Harir y Banan). Rana, de 34 años, viuda de Saddam Kamel, tiene tres varones (Ahmad, Saad y Hussein) y una niña (Nabea).
Pese a todo, las dos hermanas se niegan a criticar a su padre.
Raghad afirmó el miércoles a la televisión satelital Al Arabiya, ubicada en Dubai, que el proceso iniciado este miércoles contra su padre es una «farsa», y dijo que el ex dictador se comportó como un «león» durante la audiencia.
«Saddam es un héroe y así seguirá», agregó.
«Las heridas son demasiado profundas como para lanzar una tal discusión, sobre todo cuando él (Saddam Hussein) está ahora en una situación complicada y no se espera que sus dos hijas le declaren la guerra», declaró asimismo Raghad a la cadena de televisión CNN. Su hermana Rana aprobó.
Después de la captura de Saddam, en diciembre de 2003, Raghad ha participado activamente en su defensa. Apodada «el pequeño Saddam», ahora ella es quien encabeza el clan familiar.
Su madre y su hermana Hala, cuyo marido, Jamal Mustafá Al Tikriti, ha sido detenido por los estadounidenses, han optado por instalarse en Qatar. Raghad y Rana las visitan en forma regular.
Para el prisionero Saddam Hussein su descendiente favorito, ahora, es su nieto Alí, de 18 años, a quien ha dirigido sus últimas cartas transmitidas por la Cruz Roja y de cuyo cumpleaños recientemente se acordó. *
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