Continúa la tarea de identificación de los cadáveres del accidente del Boeing de Tans
Las autoridades finalizaban ayer jueves la tarea de identificación de las 40 personas que murieron el martes en el accidente aéreo de la compañía peruana Tans, en que 58 sobrevivientes dieron testimonio del horror vivido pero igualmente de la solidaridad que permitió a muchos salvarse.
En las dos morgues de la selvática Pucallpa (840 km al nororiente de Lima), las autoridades forenses reconocían los últimos cadáveres para entregarlos a sus familiares, mientras que en los hospitales regionales se mantenían algunos de los heridos, en la mayoría de los casos víctimas de quemaduras.
Los 19 casos más graves fueron evacuados el miércoles a Lima, utilizando inclusive para ello el avión presidencial, puesto a disposición por al mandatario Alejandro Toledo. Con el paso de las horas se han conocido más historias que retratan el drama que vivieron los 98 ocupantes del avión.
Varios pasajeros narraron, por ejemplo, cómo la azafata Paola Chu salvó al menos a doce personas de la muerte -entre ellas a tres italianos- a pesar de tener un tobillo fracturado y una herida profunda en su rostro, conduciéndolos hasta una puerta de emergencia y regresando después por algunos de ellos.
De los seis tripulantes del avión, sólo Chu y su colega Rommy Lisset Avalos sobrevivieron. El comandante del vuelo, el copiloto y dos azafatas murieron.
En la clínica donde recibe tratamiento, Chu, quien tiene 21 años, cuenta cómo «en un momento en que ayudaba a los pasajeros observé cómo mis compañeros se quemaban. Fue terrible».
El pasajero Héctor Chaparro, de 46 años, también contribuyó a que varias personas sobrevivieran. Ãl mismo relata que se encontraba justo en el sitio donde el avión se partió en dos. «De repente estábamos cruelmente divididos: los muertos y los vivos. La parte delantera del avión, de donde provenían el fuego y el asfixiante humo, era la zona de la muerte. La parte posterior era la zona de los sobrevivientes», relata. *
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