Kirchner: La ultraizquierda es funcional a la derecha
Con un mitin en Plaza de Mayo, horas después de que hablara el Presidente, culminó una semana de movilizaciones en demanda de incrementos para los pálidos subsidios para los desocupados, así como por el reclamo de militantes detenidos que irán a juicio oral y otras reivindicaciones.
Razones objetivas no escasean: sobre 15,5 millones de personas en condiciones de trabajar, hay 1,8 millones de desocupados y 1,9 millones de subocupados. Aunque las cifras oficiales de desempleo, 12,1%, mejoraron respecto al segundo trimestre de 2004, el costo de vida trepó un 10% y las asignaciones para los sin trabajo permanecen con igual monto.
Que hay sectores de izquierda en estas luchas es tan obvio como la existencia de razones objetivas. Pero hay pasto para la derecha cuando convierten el objetivo en una lid para «doblarle la mano al gobierno», como postuló el líder de la Corriente Clasista y Combativa (de tendencia maoísta), Víctor Alderete.
Las movilizaciones que incluso bloquearon puentes y otros accesos, levantaron campamentos en Plaza de Mayo y sobre el Puente Pueyrredón, generaron un gran disgusto sobre sectores medios o simplemente populares que no adhieren a la metodología piquetera, aunque en muchos casos puedan ser solidarios con algunos de sus reclamos.
En el mitin de clausura, con concurrencia menor a otras concentraciones semejantes del pasado, las críticas a Kirchner estuvieron en el centro de las intervenciones de los oradores, particularmente por cuestionar la legitimidad de las movilizaciones. Una idea expresada: los problemas se resuelven con las luchas, no en el Parlamento, un modo de responder a lo que antes del acto dijo Kirchner.
La semana próxima, se dijo en la tribuna improvisada, habrá un compás de espera de alguna luz que llegue desde el poder, sobre el monto que recibe cada familia desocupada. No parece que será la respuesta oficial. ¿Entonces? Entonces habrá más piquetes, bloqueos y campamentos, dijeron. Se supone que mayor dureza por parte de las autoridades.
Kirchner fue objeto esto días de grandes presiones para que ponga orden, que se permita a los vehículos de toda clase circular sin obstáculos. Es cierto que las calles porteñas cercanas al centro fueron un pandemónium.
La reacción de Kirchner
Entonces ayer el Presidente salió al cruce de esas críticas hablando en un acto oficial en la Rosada. » Hoy nos encontramos con hechos que son francas provocaciones, lamentables provocaciones. Nos encontramos con partidos de izquierda, ultraizquierda, que toman calles, toman plazas, tratando de decir que representan el conflicto social y si representaran algo lo veríamos en el resultado de las elecciones. Vamos a ver que el 23 de octubre (día de las elecciones legislativas) estos grupos, llámese Partido Obrero (trosquista) o como se llamen los demás, van a tener una representación absolutamente insignificante, porque no representan a nadie, pero vienen a provocar porque están buscando víctimas o están buscando que la sociedad argentina confronte, porque quieren enfrentar a unos argentinos con otros argentinos.
Sabemos añadió– «que son absolutamente funcionales a los sectores de la derecha ( ) y son incapaces de crear una alternativa superadora de la que ofrece el Gobierno, que es lo que tendrían que hacer en democracia».
«Pero no creen en la democracia (y por eso) recurren a todo este tipo de procedimientos. Los argentinos tienen que estar atentos, muy atentos, todos, la clase media, la clase trabajadora, los empresarios, porque son actitudes absolutamente provocadoras, están tratando de generar un gesto de autoridad del Gobierno buscando el marco de la represión», subrayó.
En este eje de reflexión, Kirchner dijo estar esperando «que actúen los jueces y los fiscales de la Nación, como corresponde, que las instituciones funcionen. Quiero saber dónde están los señores fiscales y los señores jueces para que apliquen las leyes que corresponden a aquellos que están violando todas las normas. Porque no me van a provocar a reprimir. El 23 de octubre pasa y la Argentina tiene que seguir, no vamos a caer en esta provocación a la cual nos están queriendo llevar».
Y dio otra nueva vuelta de tuerca contra la ultraizquierda. Pidió recordar lo ocurrido el 26 de junio de 2002, en el Puente Pueyrredón, donde fueron asesinados dos piqueteros en un clima si no parecido al actual también cargado de tensiones. La represión obligo al entonces presidente Eduardo Duhalde a anticipar los comicios presidenciales.
«Pero aquellos grupos que tienen que jugar con esto para decir que el Gobierno no tiene autoridad o que no se ocupa tratando de buscar un voto más, que son esos grupos de derecha, también tienen sobre sus espaldas la responsabilidad de la confrontación que costó mucho dolor a todos los argentinos.
Yo no voy a repetir esa historia, prefiero pagar todos los costos políticos que haya que pagar, pero yo creo en la ley, creo en las instituciones, creo en la democracia y no debo caer en ninguna provocación», remarcó.
Es un doble conflicto. El social, que tiene aristas diversas en distintos sitios. Y el del «piqueterismo» duro, que intenta darle a sus objetivos, tintes políticos. Donde en el discurso vuelve a plantearse de una manera u otra, como se llega al Poder. Y este no es pequeño detalle. *
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