Ecuador sumido en otra crisis
Palacio se dirigió al país la noche del jueves para anunciar la caída a cero de la producción de Petroecuador como consecuencia del sabotaje a las plantas estatales por parte de los pobladores y autoridades de Sucumbíos y Orellana, que reclaman la renegociación de los contratos con las multinacionales.
El mandatario enfrenta desde el lunes una protesta que en su inicio fue contra las empresas extranjeras, pero que fue desviándose hacia el gobierno tras las tomas de pozos estatales, carreteras y aeropuertos. A raíz de ello, Palacio declaró el miércoles el estado de emergencia en ambas provincias para enfrentar la ola de protestas que dejaron 60 heridos y 12 detenidos, según sus líderes.
La medida faculta al gobierno a restringir derechos civiles y militarizar la región, única fuente de extracción de petróleo de Ecuador, quinto productor sudamericano de crudo con 500 mil barriles diarios. «Impedir la explotación petrolera es quebrar un proyecto de política económica que privilegia la inversión social», afirmó el mandatario, quien advirtió sobre la existencia de «intereses políticos» detrás de la protesta. *
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