Kirchner y Duhalde avanzan con sus diferencias

El presidente Bush abogará por el ALCA en Cumbre de las Américas

Será a principios de noviembre y Washington no quiere ser desairado como lo fue cuando la renovación de autoridades de la OEA, el fiasco mayor que tuvo desde su nacimiento en 1948. Ahora pide por canales diplomáticos a la Argentina, que como país anfitrión redacta el borrador que dará paso a la declaración final, que el ALCA, ese proyecto máximo de los EEUU figure en el texto como aspiración no muerta.

Brasil (también Venezuela) por lo que se sabe, no desea que el tema figure ya que no está en consonancia con el eje temático: «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática», puesto que la filosofía del intento alentado desde el Norte, es la del libre mercado, sin Estados reguladores, el camino inverso que están recorriendo Sudamérica, cada uno con su matiz.

Hay advertencias interesantes. Oxford Analytica, un organismo académico de los EEUU dice: «Washington teme un resultado similar al de la Asamblea General de la OEA que se caracterizó por posiciones polarizadas y una débil declaración final surgida de la necesidad de alcanzar un consenso mínimo».

Oxford Analytica agrega que Argentina está «a favor de una intervención más activa del Estado en la economía en la tarea de reducir la pobreza», equiparando en este punto de vista al país con Brasil y Venezuela.

Mientras estiman que «desde Buenos Aires sostienen que la pobreza podría disminuir merced a mecanismos tales como una mayor educación, la eliminación de los subsidios agrícolas y la reforma de las operaciones de los organismos multilaterales de crédito, en particular el Banco Mundial y el FMI. Washington se opondrá firmemente a toda inclusión de los dos últimos puntos en la declaración».

Asimismo, «resulta claro que no habrá avances en el intento de reflotar las estancadas tratativas para el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), lanzadas en la Cumbre de las Américas de 1994, que fracasaron en buena medida por la cuestión de los subsidios agrícolas», recuerda el informe.

 

El papel futuro de España

Ante esta realidad, Washington actúa. La salida del Departamento de Estado de Roger Noriega es una señal, no en dureza o blandura, sino de que se puede dar mayor prioridad relativa a América del Sur, cuyos cancilleres se reúnen esta semana en Guayaquil, Ecuador, para preparar la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Sudamericana. Sería algo así como una nueva ofensiva diplomática (la hay siempre en el plano militar o en imponer la concepción de Bush sobre terrorismo), alentada por la victoria en el BID donde impuso al colombiano Luis Alberto Moreno, en detrimento, por división de criterios, para el Mercosur, así como la aprobación del Cafta, por el Congreso de los EEUU, que lo ven como propicio para insistir en ALCA.

Por ahora la presión norteamericana aquí uso la vía del ministro de Economía, Roberto Lavagna, Piensa el ministro que no hay que desairar a Bush ya que sin el visto bueno norteamericano Argentina no hubiera podido resolver exitosamente el canje de la deuda externa privada con una quita bárbara y la quiere como carta de respaldo en la difícil negociación con el FMI.

Tampoco Washington quiere ver en el documento final que se explícito la añeja demanda de México sobre la libre circulación de personas dentro del NAFTA, el proceso integrador del norte. Y no le agrada como está redactado en el borrador lo que se refiere al terrorismo.

En el Palacio San Martín aguardan instrucciones presidenciales. Es un ámbito de relevos claves, saldrán en meses el ministro y el viceministro que se transformaran en diputados nacionales y sus posturas no son idénticas en lo que se discute ahora.

La idea del ALCA sufrió otro revés con la firma de los convenios de integración en varios rubros importantes entre Venezuela con Argentina, Uruguay y Brasil, amén de otros anteriores con países del Pacto Andino o los avances para la Comunidad Sudamericana de Naciones. Dicho de otro modo: hay un camino de integración regional posible y fuerte, que da voz propia a la región, sin la bendición de los EEUU

Importa, claro, con que fortaleza proseguirá el liderazgo de Lula para que este proceso en pro de la autonomía se fortalezca. No es lo mismo el rumbo externo que primó con Fernando Henrique Cardoso que con el ex obrero metalúrgico.

Y hay otro actor, España. La visita de la vicepresidente del gobierno de ese país, María Teresa Fernández de la Vega especialmente por Argentina con quien afianza acuerdos estratégicos (es un inversor de fuste aquí y quiere ampliar su papel a otros estados), pero su misión enfática fue la de tener al gobierno de Néstor Kirchner como aliado sólido para la XV Cumbre Iberoamericana, esa iniciativa del rey Juan Carlos para convertir a su país en puente entre Latinoamérica con Europa.

Es un relanzamiento con la impronta que le da José Luis Rodríguez Zapatero, que hoy por hoy, no es el mejor amigo de los EEUU, tras la decadencia en que había entrado ese foro bajo la batuta de José María Aznar, el caballo de Troya de Bush.

La Iberoamericana será en Salamanca y previa al encuentro de Mar del Plata y visto que de la primera no participa Washington, es otro momento de afianzamiento del espacio de autonomía que organizadores y participantes, si es que se lo proponen. Madrid no hace, solamente, una cuestión de prestigio con su convocatoria. Mira a largo plazo el papel de los capitales españoles en la región y sobre todo, lo que pueda ocurrir en los próximos tiempos en Cuba: creen que Iberoamérica deberá equilibrar a Washington, o más aún, ganarle de mano en influencia para el futuro.

 

Se clarifican aguas en el peronismo

Dentro de una semana, en Rosario, Kirchner dará el puntapié inicial de la campaña electoral para las legislativas de octubre, que deberían ofrecerle una victoria holgada en el orden nacional sobre cualquier partido opositor pero habrá que ver como le ira en los dos distritos claves: la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

No eligió casualmente ni el momento y lugar del lanzamiento. El Presidente quiere ganar en Santa Fe donde las encuestas siguen favoreciendo al frente social que motoriza el Partido Socialista con Hermes Binner a la cabeza, ex alcalde de Rosario a quien Kirchner quiso atraer para su proyecto y hasta hace gala que será siendo un buen interlocutor y hasta aliado. Pero irá por más después que el pasado domingo en las internas abiertas, Santa Fe fue la excepción porque voto más del 60% del padrón electoral, frente al 3% que lo hizo en todas las provincias restantes.

Es cierto que la ley en esa provincia dictamina que el voto es obligatorio, pero por un lado, había una opción de registrar sencillamente el deseo de no sufragar y todo el mundo sabe que las puniciones son más formales que reales. Pruebas al canto: en el 2001, en esa provincia, votó solamente para las legislativas, un 50% y de ese porcentaje, la mitad lo hizo en blanco. Aún hoy el ex gobernador y ahora senador nacional Carlos Alberto Reutemann se interroga de semejante castigo.

Fue ese desdén, no solo en Santa Fe sino en casi todos los distritos del país, uno de los afluentes del torrente que determinó la caída de Fernando de la Rúa y el expansivo reclamo en las grandes urbes de aquello «que se vayan todos». Fue buena la elección del Frente para la Victoria, la herramienta electoral de Kirchner, pero el mismo gobernador Jorge Obeid que está conforme con los números y con el hecho que por primera vez se aplica una ley electoral no distorsionante, sabe que no estuvo en la cancha Binner. Por eso irá Kirchner a tratar de torcer el ritmo actual, ratificado en parte por el triunfo de l
a coalición socialista radical en Rosario y en la capital Santa Fe.

¿Por qué el debut de las internas abiertas fue a la postre un verdadero parto de los montes?. Acaso porque en otros grandes distritos o no hubo participación de los de las grandes ligas, lo que reduce obviamente el número de interesados, o porque, como suponen algunos analistas, se sigue distanciando la política de los ciudadanos.

Hay algo de cierto en las dos apreciaciones y de lo segundo lo ha percibido Kirchner hace rato cuando trazó una gruesa línea de diferenciación con Eduardo Duhalde, a quien colocó en el papel de lo peor de la política.

Para algunos de la raleada oposición y no pocos intelectuales, la renovación proclamada por Kirchner es epidérmica.

Otros, no solo los amigos del oficialismo, intuyen que algo más profundo está ocurriendo y aunque sea colocándose en la cresta de la ola, el Presidente empuja positivamente pese a lo confuso de estas tendencias.

 

Duhalde busca votos de la derecha

Hay que decir que Eduardo Duhalde lo ayuda, sobre todo desde que Carlos Menem envió señales de simpatías en favor de la vicaria de su ex enemigo, su esposa, Hilda González, Chiche, que quiere ser senadora nacional pugnando con la otra, Cristina Fernández de Kirchner. No habrá pacto ni foto entre Duhalde y Menem, pero si con Luis Patti, que es de las entrañas del ex mandatario, quien suscribe un convenio por el cual su partido, el Puafe (Partido de unidad federlista), pone en su boleta el nombre de Chiche, y va con los suyos en otros cargos o los mixtura, donde pueda, con el duhaldismo.

Hace dos años, Patti consiguió cerca del 10% de los votos de la gran provincia. Pero en política dos mas dos no son cuatro y algunos analistas creen que el ex comisario de policía atrajo sufragios del antiperonismo recalcitrante, que más bien ahora podría favorecer al líder de Recrear, Ricardo López Murphy.

Papita para el loro para el kirchnerismo porque puede afirmar que aunque en su caravana vayan carromatos con intendentes bonaerenses impresentables, ninguno hoy se proclama derechista ni reivindica a Menem, de lo que el ultra Patti hace gala: dice que se guía por sus consejos como ocurrió en el distrito porteño donde la vedette, Moria Casán va por una banca. Mala suerte, el viernes la citó como imputada un juez por usar supuestamente a sabiendas un auto de lujo robado. Pagó fianza para no ser encarcelada.

Acaso el dato mas fuerte de diferenciación lo dio Chiche también anticipando que en 2007, ellos votarían por un candidato que no será Kirchner (quien por otro lado susurra, solo susurra, escaso interés en su reelección legal), un anticipo demasiado a largo plazo pero que trata de poner un signo de duda en la lealtad del ministro de economía, Roberto Lavagna, con el Presidente. Antes digamos que además, el duhaldismo profundizó por ahora la crisis en la CGT, al conformar una Mesa Sindical de apoyo a Chiche, precisamente con los sindicatos que dejaron esa central sindical cuando la secretaria general quedó en manos del camionero Hugo Moyano, un aliado de Kirchner.

Volvamos a Lavagna. Nadie le arrancará una palabra de apoyo a una u otras candidata en el distrito bonaerense, pero eso lo tiene acordado con el Presidente que conoce sus diferencias con los ataques a Duhalde pero está incómodo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje