Amenazan con despidos a huelguistas de hospital
Los delegados del sector no médico doblaron la apuesta y ratificaron la continuidad de la medida de fuerza argumentando que «es legal».
Hay que aclarar que son al menos tres los sindicatos que agrupan a los casi dos mil trabajadores del pedriático, incluidos los médicos. Dos de los gremios aceptaron las condiciones ofrecidas por las autoridades del hospital pero el tercero, que se referencia en la Asociación de Trabajadores del Estado, insiste en su pliego de demandas.
Para hacerlo mas complejo todo, los dirigentes del ATE de la Capital y el Nacional, pidieron a la comisión interna del Garrahan que abran una nueva instancia de negociación, pero una asamblea del personal, que por las características de sus labores pueden o no detener no solo la atención de los pacientes sino la misma realización de cirugías.
Con todo, los huelguistas afirman que cubren las emergencias con guardias especiales y que sin bien algunas cirugías debieron ser suspendidas, no revestían urgencia. Ayer, por caso, se realizó a un niño un trasplante y los médicos subrayaron que no faltó nada para que la operación fuera un suceso.
Las autoridades del nosocomio con pleno aval del ministerio de Trabajo, remitieron alrededor de un centenar de intimaciones a huelguistas, subrayando que si no retoman las tareas, serán cesanteados a partir de hoy. » El ofrecimiento salarial que hizo el hospital fue por demás generoso», asegura el abogado del hospital, Enrique Cárrega.
No piensan lo mismo los trabajadores, que ante el ukase ratificaron la continuidad de la huelga. «El paro no lo vamos a levantar porque es legal. Esta no es la forma de solucionarlo. Estamos dispuestos a concurrir a cualquier audiencia; nosotros no queremos hacer una huelga: queremos trabajar», aseguró Gustavo Lerer, delegado en el hospital de ATE.
Las autoridades del Garrahan fundamentaron la medida en las actuaciones realizadas por el Ministerio de Trabajo y la Justicia Federal, quienes dijeron haber constatado el incumplimiento de las guardias mínimas: un fiscal los acusa de «abandono de personas», que es un delito grave. Sin embargo, Lerer volvió a asegurar que la atención «está garantizada».
Los peligros que se ciernen
En la mañana de ayer pareció abrirse una rendija ya que se comentó que habían sido convocados por la cartera laboral, Pablo Micheli y Rodolfo Arrechea, secretarios generales de ATE-Nacional y ATE-Capital, pero súbitamente todo se diluyo como si el ministerio de trabajo hubiera recibido una orden al respecto.
Los empleados no médicos exigen 1.800 pesos (unos 600 dólares) de básico, el equivalente a 200 dólares como adelanto y un 2% de aumento por año de antigüedad. Además, piden la renuncia del ministro de Salud, Ginés González García, quien hace unos días los calificó de «terroristas sanitarios».
Un abanico amplio de organizaciones piqueteras marcharon hacia el hospital en la zona sur de esta ciudad para manifestar su apoyo a los huelguistas que habían reclamado, sin éxito, que todos los hospitales participaran de una huelga solidaria. De hecho el conflicto ha colocado en una posición difícil a los sindicalistas de ATE, quienes ayer solicitaron a los integrantes de la comisión interna del Garrahan una impasse en la huelga para acercar posiciones.
«Está mal esto, tenemos una diferencia muy profunda con los delegados dentro del hospital. Es tiempo de conversar y discutir la posibilidad de suspender las medidas», aseguró el titular del gremio, Pablo Micheli.
Sin embargo, el propio Lerer un militante del trosquista Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS), negó que haya una ruptura con el ATE y el subsecretario del sindicato estuvo en la asamblea que ratificó rechazar las intimaciones.
Como este sector duro no piensa aceptar los despidos, podría decidir ocupar el hospital y entonces el conflicto entraría en un peligroso callejón sin salida. Una encuentra on line del diario La Nación, que leen capas medidas, cuenta que el 75% de los que la votaron apoyan la mano dura contra los huelguistas. Es un dato que los medios han generado un clima contrario al conflicto que pese a todo, no ha producido casos irreversibles y se cumplen las tareas de emergencia.
Christian Castillo, que es el secretario del PTS denunció «la campaña macartista del gobierno contra los trabajadores del Garrahan que luchan por su salario. Es evidente que a Ginés González García y a (Néstor) Kirchner les molesta que sea una lucha donde los pasos a seguir se deciden en asambleas masivas. Y también les molesta a los dirigentes burocráticos de ATE y la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), quienes en vez de llamar a un paro de solidaridad se suman a la campaña de demonización de quienes están luchando».
Para el gobierno el internismo sindical y la actitud de sectores duros de izquierda, taponan una solución de la huelga. *
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