El régimen iraní quita precintos en Ispahán, el último obstáculo para la conversión de uranio

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Irán retiró ayer miércoles los precintos de su planta de Ispahán (centro), lo que le permite reanudar completamente sus actividades nucleares ultrasensibles, pese a la reprobación occidental ante el temor de que sean desviadas para fabricar la bomba atómica.

«Hemos comenzado» la operación, declaró a la AFP el vicepresidente de la Organización Iraní de Energía Atómica, Mohammad Saidi.

«Todo se desarrolla bajo el control de la Agencia» Internacional de la Energía Atómica (AIEA), agregó.

«Los precintos están siendo retirados», confirmó a la AFP Melissa Fleming, portavoz de la AIEA, que el martes había iniciado en Viena una reunión extraordinaria para decidir su respuesta al desafío iraní.

«Una vez que haya concluido la retirada de los precintos, se la confirmaremos al Consejo (de gobernadores) de la AIEA», añadió.

A partir de ahora, la central de Ispahán, que reemprendió parte de su actividad el lunes, podrá funcionar a plena capacidad.

«Las instalaciones de Ispahán van a reiniciar completamente sus actividades durante las próximas horas», dijo Saidi.

Este hecho, aunque esperado, podría complicar aún más la tarea de los 35 miembros del Consejo de gobernadores de la AIEA que ya de por sí tienen dificultades para ponerse de acuerdo sobre una resolución.

El órgano ejecutivo de este organismo de la ONU se reunió el martes y había previsto otro encuentro para ayer miércoles por la tarde, que al final fue anulado, afirmó un portavoz de la Agencia. En principio, la reunión se efectuará el jueves.

Los occidentales consideran que la conversión y enriquecimiento de uranio en Irán representa un peligro ya que, si bien estas actividades producen el combustible necesario para las centrales civiles, también pueden ser utilizadas para fines militares.

Irán, deseoso de reducir las sospechas de que pueda fabricar bombas atómicas, ha insistido en que su central de Ispahán reanude su actividad bajo la atenta mirada de los inspectores de la AIEA.

Esta entidad, que vigila el programa nuclear iraní desde 2003, instaló el lunes cámaras de control en esa fábrica.

En principio, la AIEA no debería llevar el caso ante del Consejo de Seguridad de la ONU, habilitado para imponerle sanciones a Irán.

Estados Unidos tendrá dificultades para encontrar aliados favorables a imponer sanciones contra Irán si Teherán se niega a revisar su posición sobre la controversia nuclear, estimaron expertos.

Con sus enormes yacimientos petrolíferos y su posición geográfica estratégica entre Irak y Afganistán, Irán parece tener ventaja, ya que muchos países parecen reticentes a imponerle sanciones económicas.

Teherán cuenta asimismo con el hecho de que una nueva intervención militar estadounidense es poco probable y que Europa, Rusia y China quieren evitar poner en peligro sus relaciones comerciales con el segundo productor mundial de petróleo.

Irán reinició este miércoles las actividades de conversión de uranio en la planta de Ispahán, y Washington teme que éstas puedan ser dirigidas a la fabricación de armas nucleares, a pesar de la oposición de la comunidad internacional que no llega a un consenso sobre qué actitud adoptar ante el problema.

«Se trata de una decisión muy dura, destinada a modificar el equilibrio de fuerzas en las negociaciones», estimó a la AFP Shibley Telhami, profesor de la Universidad de Maryland y miembro del Consejo de Asuntos Exteriores, un centro de investigación.

Irán, donde acaba de asumir el gobierno el nuevo presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, ha enviado mensajes contradictorios, rechazando por un lado la última propuesta europea, que calificó como «insultante» y, por otro, diciéndose listo para reanudar las negociaciones, observó Telhami.

El gobierno iraní «golpea con una mano y ofrece con la otra», dijo el analista.

La amenaza de llevar el asunto ante el Consejo de Seguridad de la ONU y de imponer sanciones económicas a Irán ha sido manejada constantemente por Washington, que busca el apoyo de sus aliados de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Pero la AIEA está lejos de llegar a un consenso y muchos países en su seno han rechazado hasta ahora las presiones estadounidenses.

Incluso en el caso de que Estados Unidos logre convencer al Consejo de Seguridad, no es seguro que se adopten sanciones económicas contra Irán, observó Michael O’Hanlon, un experto de la Brookings Institution de Washington.

«Eso dependerá de la tenacidad de los europeos» sobre este punto, explicó Hanlon.

Hanlon aseguró que los ministros de Relaciones Exteriores no tienen una estrategia bien elaborada sobre lo que debería hacer el Consejo de Seguridad. «No anticiparon las próximas cuatro o cinco etapas», opinó.

China, por su parte, se opone a la idea de llevar la cuestión iraní al Consejo de Seguridad, como dejó claro este miércoles su embajador en la ONU, Wang Guangya: «El Consejo ya está abarrotado de asuntos ¿por qué llevarles uno más? Creo que ni la Unión Europea ni Irán han abandonado sus esfuerzos en pro de una solución. En Consejo no la jurisdicción apropiada para este tema», dijo. *

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