La primera ministra de Defensa de América será la presidenta de Chile
El economista Joaquín Lavín, de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), obtuvo el segundo lugar con un 22% de las opciones, mientras el empresario Sebastián Piñera fue apoyado con un 14%, como el candidato del partido de Renovación Nacional (RN), la facción moderada de la derecha.
Hasta mayo de este año Lavín era el único candidato de la opositora Alianza por Chile, constituida por la UDI y RN, hasta que este último partido lanzó la candidatura del empresario vinculado a la compañía aeronáutica Lan Chile.
Las elecciones presidenciales tendrán lugar el 11 de diciembre y buscarán al sucesor del mandatario socialista Ricardo Lagos que, según la misma encuesta, tiene un 61% de aprobación ciudadana a su gestión.
En caso de una segunda vuelta electoral entre Bachelet y Lavín, la representante del oficialismo obtendría un 52% de apoyo contra un 29% para el candidato derechista, revela el sondeo. En cambio, si se enfrentara Bachelet con Piñera, la ex ministra de Defensa de Lagos obtendría un 51% mientras que el candidato de RN un 29%.
Una encuesta que difundió el Instituto Libertad y Desarrollo, vinculado a la derecha chilena, coincidió con otros sondeos que sitúan a la candidata socialista Bachelet como favorita para ganar la elección.
La ex ministra de Defensa del presidente Lagos encabeza la encuesta con el 39% de las intenciones de voto, seguida por el empresario Sebastián Piñera del derechista Partido de Renovación Nacional (RN), con el 19%.
Piñera aparece en un empate técnico con el otro candidato de la derecha, economista Joaquín Lavín de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que obtuvo el 18% de las preferencias, mientras en cuarto lugar quedó el izquierdista Tomás Hirsch, apoyado por el Partido Comunista, con un 2%.
El instituto Libertad y Desarrollo es un centro de estudios del partido RN y su encuesta se basó en entrevistas telefónicas, con una muestra de 3.853 electores de Santiago y otras ciudades del país, entre los días 20 de junio y 21 de julio.
Desde que se postuló, la candidata oficialista siempre encabezó los sondeos con un amplio margen.
Sólo mujeres
Los cuatro partidos del bloque de centro izquierda que gobierna ese país, el Partido Radical Social Demócrata (PRSD), la Democracia Cristiana (DC), el Partido Socialista (PS) y el Partido por la Democracia por la Democracia (PPD), estuvieron evaluando quién de sus dos propuestas, la socialista Bachelet o la demócrata cristiana Alvear, era mejor recibida entre el electorado. Después de meses de una breve precampaña, incluso con debates públicos, y donde ambas se esforzaron en jugar limpio, las encuestas dieron un triunfo sobrado a Michelle Bachelet. Ante la realidad de los números, la democristiana ex canciller Soledad Alvear se retiró de la contienda, brindando su explícito apoyo a la ex ministra de salud y defensa, la socialista Bachelet.
Una médica con post grados militares
La candidata favorita nació en Santiago, el 29 de setiembre de 1951. Tiene un hijo y dos hijas: Sebastián, de 26 años; Francisca, de 21 y Sofía, de 12. Es médica y tiene estudios de post grado en Ciencias Militares.
Su madre, Ãngela Jeria, es arqueóloga. Su padre, Alberto Bachelet, llegó a General de Brigada en la Fuerza Aérea de Chile (Fach).
En 1970 inició la carrera de medicina en la Universidad de Chile.
El 11 de setiembre de 1973 se trasladó temprano a la Escuela de Medicina, en la Av. Independencia de la capital trasandina, desde cuyo techo observó el bombardeo a La Moneda que pondría fin al régimen democrático del presidente Salvador Allende, tras la irrupción de la dictadura militar que se extendería durante más de 16 años, dice su biografía.
En 1972 el presidente Allende le había solicitado a su padre que se hiciera cargo de la Oficina de Distribución de Alimentos, función que ejercía cuando se produjo el golpe. Ese mismo día fue detenido y recluido en la Academia de Guerra Aérea, bajo la acusación de «traición a la patria». Posteriormente fue trasladado a la Cárcel Pública, donde el 12 de marzo de 1974 y a consecuencia de las torturas padecidas en prisión, su padre tuvo un infarto cardíaco que le provocó la muerte.
El 10 de enero de 1975 dos agentes de la policía secreta se presentaron en el departamento donde vivía con su madre y las trasladaron con los ojos vendados a un lugar indeterminado que resultó ser la Villa Grimaldi, el principal centro de torturas de dicho organismo.
En la Villa Grimaldi las separaron y sometieron a nuevos interrogatorios y apremios físicos. A su madre la llevaron a «la torre» y a ella la ubicaron en una pieza con camarotes, junto a otras ocho presas. Días después la trasladaron, junto a su madre, al centro de detenidos de Cuatro Ãlamos, donde permanecimos hasta fines de enero.
Una vez en libertad viajaron a Australia -donde vivía su único hermano desde 1969-, en carácter de exiliadas. Después se trasladaron a la República Democrática Alemana. Allí estudió alemán, en Leipzig, para luego proseguir medicina en la Humboldt Universität, de Berlín En Alemania se casó con el arquitecto chileno Jorge Dávalos, padre de sus dos hijos mayores: Sebastián, que nació en 1978 en Leipzig, y Francisca, que nació en Santiago en 1984.
Regresó a Chile en 1979, retomando sus estudios de medicina en la Universidad de Chile. En 1982 se recibió de Médico Cirujano.
Con la restauración de la democracia, en 1990, se incorporó al Servicio de Salud Metropolitano Occidente como epidemióloga y luego a la Comisión Nacional de lucha contra el Sida. Simultáneamente fue consultora de la Organización Panamericana de la Salud, de la Organización Mundial de la Salud y de la Agencia de Cooperación Técnica alemana (GTZ). En este período nació su hija menor, Sofía Henríquez, según señalan algunos de los pasajes de su biografía.
Preocupada por la política de Defensa
«A mediados de la década pasada yo sentía que habíamos avanzado en la consolidación de la democracia. Pero también observaba que persistían dificultades para la plena normalización de las relaciones entre el mundo civil y el militar. En parte y desde mi particular experiencia familiar, lo atribuía a que en las visiones de mi mundo político no se le daba la importancia que requería a una política de defensa y sus correlaciones institucionales, políticas y culturales. Esa reflexión me impulsó a realizar un curso sobre estrategia militar en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, en el que logré el primer lugar de la promoción. Por este resultado se me otorgó la Beca de Honor Presidente de la República para realizar el curso de Defensa Continental en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington DC, durante 1997, junto a 35 militares y algunos civiles de todas las Américas. Esa especialización me permitió incorporarme a mi regreso como asesora del Ministro de Defensa», relata la casi segura futura presidente de Chile.
La encargada electoral de Lagos
Durante las primarias de 1999, fue encargada electoral de la campaña del hoy presidente Ricardo Lagos en la Región Metropolitana y trabajó como encargada territorial de la zona norte de Santiago.
Al asumir el presidente Lagos en 2000, la designó como su ministra de Salud. Tenía que dirigir un Ministerio del que dependían directamente más de 70 mil funcionarios y una red de servicios que llega a todos los rincones del país, además de supervisar directa o indirectamente los servicios oficiales y privados.
El Presidente le imp
uso dos desafíos especiales: por un lado, mejorar la atención primaria, es decir la cobertura y calidad de la atención de los consultorios, con la meta explícita de poner fin a las colas de espera en un plazo de tres meses; y por otro, preparar una gran Reforma de la Salud.
La primera ministra de Defensa de América Latina
En los primeros días del año 2002 el presidente Lagos procedió a una importante modificación de su gabinete y el 7 de enero debió asumir como ministra de Defensa Nacional, la primera mujer en ese cargo en la historia de Chile y de América Latina, y con escasos precedentes en el resto del mundo.
«Fue una experiencia tremendamente estimulante, tanto en lo profesional como en sus alcances personales. No obstante lo inédita y sorpresiva, las jerarquías institucionales de las FFAA y de Orden colaboraron de inmediato al ejercicio de la autoridad política de que fui investida. Con ellas continué impulsando los planes de modernización en que estaban empeñadas, incluyendo relevantes decisiones estratégicas en materia de equipamiento y el pre-proyecto de modernización del Ministerio de Defensa.
Logramos importantes modificaciones al Servicio Militar Obligatorio y el fortalecimiento del rol del Ministerio y del Estado Mayor. Se avanzó en igualdad de oportunidades para las mujeres de las Fuerzas Armadas, Carabineros y Policía de Investigaciones.
Chile desplegó un mayor contingente de fuerzas de paz en más lugares del mundo y logramos desarrollar relaciones de mayor confianza mutua entre los ministros de Defensa de la Región de las Américas. Asimismo, dimos cumplimiento a la Convención de Ottawa terminando con los campos minados y minas en stock.
Durante mi titularidad en Defensa se cumplieron tres décadas del golpe de 1973, fecha que dio motivo a notables gestos de reencuentro entre el mundo militar y el mundo civil. Entre tantos, especialmente significativa en lo personal e institucional fue la reivindicación en la nueva base de Quintero, de la figura de mi padre como alto oficial de la Fach y de muchos otros, aun vivos, que en 1973 fueron exonerados por razones políticas. En el mismo plano, destaco la visita a Isla Dawson de los ex presos políticos confinados en ese lugar luego del golpe, promovida en conjunto con el Alto Mando de la Armada, la significativa reparación moral del Ejército al General Prats y el valeroso «nunca más» del General Cheyre», dijo la candidata oficialista al recordar su paso por esa compleja secretaría de Estado.
Ejerció el cargo hasta el 1º de octubre de 2004, cuando el presidente Lagos estimó conveniente liberarla de las responsabilidades ministeriales para que se dedicara de lleno a una candidatura presidencial reclamada masivamente desde la ciudadanía y respaldada en alentadoras encuestas de opinión
Salió del Ministerio de Defensa y se dedicó de lleno a la campaña municipal, acompañando a los candidatos a alcaldes y concejales de toda la Concertación a lo largo y ancho del país. Después de la elección, fue proclamada candidata a la Presidencia de la República por los partidos PPD y PS, y al que luego se sumaron los restantes grupos del oficialismo, desafío que ha asumido especialmente para responder a las expectativas de tantas personas que me apoyan, dijo en varios reportajes.
Grupos de entusiastas seguidores de Bachelet han salido a las calles a regalar camisetas y folletos con consignas espontáneas que lindan con lo cursi, como la que proclama: «Michelle Bachelet, una madre para Chile». Ahora bien, aunque el talante firme y transparente de esta médica le ha ganado simpatizantes, varios analistas políticos coinciden en señalar que el entusiasmo por su candidatura es extraño en un país en el que las feministas locales la califican de machista.
«Soy una chilena ni más ni menos que millones de ustedes. Trabajo, llevo mi casa, y dejo a mi hija en el colegio. Pero además, soy una chilena con una vocación de lucha y de servicio público. Y con una trayectoria política que me ha llevado, sin yo imaginarlo ni pedirlo, a un trance histórico que no eludo: encabezo ampliamente todas las encuestas acerca de quién será la próxima Presidenta de Chile.
Porque quiero consolidar nuestro destino como país próspero y desarrollado, pero además construir una democracia más integrada y con igualdad de oportunidades, estoy convocándolos a que juntos hagamos ese sentimiento realidad», afirma Michelle Bachelet en su discurso electoral. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad