El aymara venerado como presidente por los indios
Vladimir Mamani, de 4 años, mira absorto sin pestañear al hombre que habla micrófono en mano desde un estrado: es Evo Morales, a quien los indios aymaras de Isayavi, un caserío perdido de la mano de Dios, veneran como «presidente de los bolivianos» aun cuando faltan cuatro meses para las elecciones.
De la mano de su madre María, Vladimir -con su cara sucia y el fluido nasal amenazando la comisura del labio superior- corre como otros niños de la escuela Itaho detrás de sus padres que se aprestan a proclamar a Evo Morales, uno de los suyos, que «esta vez puede llegar a ser» presidente de Bolivia, un país que los dejó al olvido, tanto que apenas hace dos años tienen electricidad, pero no agua potable o alcantarillas.
Cabello pajizo y de piel cobriza, indígena puro, Mijael Copajira, de 16 años, mejor alumno de Itaho y miembro de su banda de música, también profesa su admiración por Morales: «Es un buen dirigente y algún día quisiera ser como él».
Evo Morales, que se describe como «indio, feo y loro», pasó la niñez como el «moko rara» (nariz sucia en aymara) de Vladimir y tuvo menos suerte que Mijael, quien podrá terminar el bachillerato.
Morales, que el 27 de octubre cumplirá 46 años, es el primer indígena con firmes posibilidades de ascender a la presidencia de de Bolivia -cargo sólo reservado para blancos en 180 años de historia- en las elecciones generales previstas para el 4 de diciembre.
Fue en Isayavi donde estaba destinado a permanecer Evo, pero una sequía seguida de helada cambió su suerte y la de su familia en 1977.
«Aporcamos (acopiamos) la papa y nos fuimos a dormir. Al día siguiente no servía y mi papá se tomó en la noche unos tragos y decidió salir» de Isayavi, recordó Hugo Morales, hermano menor de Evo.
La pobreza, la falta de alimentos, oportunidades, educación y salud empujó a la familia de Dionisio Morales y María Ayma, y a tres de sus hermanos, primero a la capital cantonal Orinoca, luego a Oruro y finalmente al Chapare, donde consiguió tierras en los 80.
La falta de siquiera una posta de salud hizo correr a los Morales Ayma, pues enfermedades prevenibles diezmaban a los niños del lugar, tanto así que cuatro hermanos de Evo Morales murieron antes de cumplir un año de vida. *
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