Tributos soslayan su balance en DDHH
Los homenajes llegados de todo el mundo al rey Fahd de Arabia Saudita tras la noticia de su muerte ayer lunes ignoraron su balance en derechos humanos, una materia en la que el reino ha recibido críticas tanto de organizaciones humanitarias como de sus propios aliados.
«La pena de muerte es un motivo muy grande de preocupación, el sistema judicial necesita muchas reformas (…) Hay un montón de leyes y prácticas discriminatorias contra las mujeres», resumió a la AFP Nicole Choueiry, portavoz de Amnistía Internacional.
Esta responsable de la AI precisó desde Londres que sus palabras no son reacción a la muerte del monarca -un tipo de acontecimiento que estas organizaciones no comentan- sino un balance de la situación de los derechos humanos en Arabia Saudita.
«Amnistía reconoce la existencia de docenas de presos de conciencia en Arabia Saudita, pero es imposible saber cuántos hay exactamente, dada la falta de acceso y el hecho de que las autoridades ejerzan tanto control sobre la prensa», agregó.
Un investigador de Medio Oriente de Human Rights Watch (HRW) dijo que a esa organización defensora de los derechos humanos «llegan un cierto número de (denuncias sobre) violaciones a diario», «desde abusos a trabajadores, a detenciones sin cargos, acoso, torturas» y que este año tienen noticia de 56 ejecuciones.
La fuente, que no quiso ser identificada, constató que hubo dos momentos en los que parecía que se avecinaba una cierta apertura -a principios de los años 90 y a principios de la presente década-, pero que tales perspectivas no se concretaron. *
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