El Discovery volvió al espacio
«Llegó la hora de que reanuden los vuelos, buen viaje y nos vemos en dos semanas», le dijo Mark Taffet, del centro de control de lanzamiento, a la tripulación minutos antes del despegue.
«Gracias», respondió simplemente Eileen ‘The Rock’ Collins, comandante de la nave, que debe volver a posarse en Tierra el 7 de agosto.
Los cohetes auxiliares del transbordador espacial Discovery se separaron como estaba previsto dos minutos después del lanzamiento, efectuado a las 10H39 locales (14H39 GMT). En el momento de la separación, la nave estaba ya a 45 km de altura.
El transbordador siguió normalmente su ascenso, formando un penacho de vapor blanco en el cielo sobre el Atlántico, y alcanzando la órbita terrestre.
El Discovery encendió entonces sus dos pequeños motores que le sirven para maniobrar en el espacio y alcanzar la altura que le permitirá acercarse a la Estación Espacial Internacional (ISS), a la que se acoplará el jueves.
La nave, comandada por Collins, de 48 años, llegó a la órbita baja terrestre tras haber consumido los dos cohetes auxiliares de combustible sólido y casi 1,9 millones de litros de carburante en sus motores principales. Apenas alcanzada la órbita, la comandante Collins inclinó levemente la nave para poder inspeccionar visualmente el gran tanque anaranjado del transbordador que se separaba y volvía hacia la atmósfera. La maniobra buscaba verificar que ningún pedazo de aislante del tanque se hubiera caído durante el despegue, como ocurrió con el Columbia provocando posteriormente su destrucción. La primera dama estadounidense Laura Bush estuvo presente en el lanzamiento. Sin embargo, una enorme nube impidió ver el espectáculo a los miles de espectadores llegados al centro Kennedy.
Los técnicos de la NASA habían cerrado la escotilla del transbordador Discovery hacia las 9H00 locales (13H00 GMT) luego de que los siete tripulantes se instalaran.
Los siete astronautas, entre ellos un japonés, habían llegado a la plataforma vestidos con sus trajes espaciales anaranjados.
Previo al cierre de la escotilla, la tripulación verificó los sistemas de comunicación entre la nave y el centro de control de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy en Florida (sureste de EEUU) y del centro de control de la misión en órbita en Houston (Texas, suroeste).
Los empleados de la NASA habían vivado a los tripulantes cuando abordaban el ómnibus color plateado que los llevó hacia la plataforma 3 horas y 20 minutos antes del momento previsto del lanzamiento. Antes del amanecer, los astronautas habían sido sometidos a los últimos chequeos médicos.
En los días previos las condiciones metereológicas habían preocupado a la agencia espacial, que temía verse a obligada a una nueva postergación. Un desperfecto intermitente en uno de los cuatro sensores obligó a la NASA a anular el lanzamiento del Discovery el 13 de julio, cuando faltaban 2 horas y 20 minutos.
El lanzamiento del Discovery para una misión de 12 días en la Estación Espacial Internacional (ISS) fue el primero de un transbordador tras la tragedia del Columbia en febrero de 2003, en la que murieron sus siete tripulantes.
La misión tiene como objetivo llevar suministros, equipos y repuestos a la ISS, que para terminar de ser construida dependía de la reanudación de los vuelos de la flota de transbordadores. *
A la Luna
El desastre del trasbordador Columbia, que se pulverizó sobre Texas en 2003, impuso un paréntesis de dos años en el programa espacial estadounidense, forzó su reformulación y precipitó el anuncio de nuevos objetivos, entre ellos el de volver a la Luna.
Un año después del accidente, Bush dio en enero de 2004 su «visión para la exploración espacial» y pidió a la agencia aplicarse a la reanudación de los vuelos a la Luna. Como objetivo de largo plazo, habló de la exploración de Marte y otros planetas utilizando a la Luna como base de entrenamiento. *
Cerámica desprendida
Un pequeño trozo de cerámica y otro más grande de restos se desprendieron del Discovery este martes durante su ascenso al espacio, informó la NASA, que con este lanzamiento retoma el programa de transbordadores congelado desde la tragedia del Columbia en febrero de 2003.
John Channon, experto de la NASA en transbordadores, dijo que la pieza de cerámica es de unos 3,8 centímetros y parece haber salido del motor de aterrizaje derecho ubicado en la nariz de la nave. *
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