Un nuevo grito por justicia
Con los antecedentes del 11 S, o los atentados de Atocha o Londres, donde los responsables materiales fueron descubiertos casi poco después de ocurrido, el contraste no puede ser mayor. Para agravar el cuadro, una década y pico de investigaciones terminaron por ser anuladas por un tribunal el año pasado y el juez que piloteó la pesquisa, Juan José Galeano pasa ahora por el tramite de juicio político que se supone termina primero con su destitución, más tarde con su procesamiento.
Por más de 10 años se tuvo como hipótesis de que los responsables del crimen fueron policías de la provincia de Buenos Aires y que la trafic que cargó con los explosivos fue preparada por un hampón reducidor de automóviles. Pero, aunque el fallo está en apelación, por ahora todos ellos fueron liberados después de un largo juicio oral, por falta de pruebas.
Las pruebas son las que fueron destruidas a poco de ocurrido el horror, como en 1992, dos años antes, pasó con la bomba que demolió la embajada de Israel en la Argentina con decenas de muertos y heridos. ¿Fueron ambos atentados reflejos de la guerra de Golfo, cuando Carlos Menem, en pleno auge de las relaciones carnales con Washington, puso en el teatro de operaciones a militares argentinos?
Es una creencia aceptada y se supone que la autoría intelectual es externa. Hay partidarios que estuvieron implicados los servicios secretos de Teherán y hay quienes miraron fijamente a los sirios.
Kirchner, presente con ministros
El presidente Néstor Kirchner estuvo entre el público en el acto rememorativo, al igual que su esposa, la senadora Cristina Fernández, el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el canciller Rafael Bielsa y varios ministros y altos funcionarios.
Kirchner firmó hace pocos días un decreto por el que «el estado argentino, reconoció las responsabilidades que le incumbe» () «por no haber adoptado medidas eficaces para prevenir el atentado teniendo en cuenta que dos años antes se había producido un hecho terrorista contra la Embajada de Israel–y porque existió encubrimiento de los hechos y medió incumplimiento grave y deliberado de la función de la investigación adecuada del ilícito».
El actual gobierno dispuso fortalecer con personal y medios a la Unidad Especial AMIA, apertura de archivos de los servicios de inteligencia y otras medidas que si bien fueron bien vistas por los familiares de la víctimas que estuvieron a la cabeza del acto de la víspera, los oradores recordaron que «no alcanzan» y reclaman que se multipliquen los esfuerzos para el esclarecimiento de la verdad y aplicar justicia.
Tanto en el juicio oral como por denuncias de organizaciones que reúnen a familiares de las víctimas o entidades de la comunidad, quedó evidenciado que hubo responsabilidades (¿encubrimientos?) por parte de ministros, conductores de los servicios secretos y autoridades de diversas reparticiones durante el gobierno de Carlos Menem.
Ex ministros que pueden ser procesados
Su nombre como el de Eduardo Duhalde, entonces gobernador bonaerense, del ex ministro del interior, Carlos Corach o del titular de la SIDE, Hugo Anzorreguy fueron colocados en la categoría de «encubridores» en el acto de ayer.
Otro juez, aparte de Galeano, Claudio Bonadío, que tampoco ha hecho nada para investigar, por orden de un tribunal superior, a funcionarios de Menem, sería apartado rápidamente del caso, según «Pagina/12″.
Una de las mayores irregularidades ha sido el pago de 400 mil dólares, que el juez Galeano promovió con dinero de la SIDE, para que el reducidor de autos, Carlos Telleldin, inculpara a policías bonaerense para sostener la llamada «conexión local»: más un dibujo ad hoc, que un expediente serio. Se infiere que Menem no pudo desconocer esta maniobra, según los observadores.
En la tribuna y mirando a Kirchner un familiar reclamo una ley que declare imprescritpibles los actos del atentado que cubra a autores materiales, intelectual y cómplices del encubrimiento, habida cuenta que corren plazos de prescripción que pueden dejarlos a todos los sospechosos fuera de cualquier posterior investigación.
La tragedia desnudó las contradicciones en el seno de la comunidad. El domingo hubo un acto rememorativo del grupo Memoria Activa, acaso el de más consecuencia en favor del esclarecimiento y la senadora Cristina Fernández hizo acto de presencia.
Anoche hizo otro acto un grupo radicalizado, APEMIA, que pone sus dardos sobre el gobierno actual y coloca al atentado en el mismo lugar que los asesinatos contra piqueteros o la tragedia de la disco Cromagnón con sus 194 muertos, como ejemplos de impunidad.
La DAIA, entidad madre de las organizaciones judeo-argentinas, estuvo al margen del acto central en AMIA. Sus autoridades, herencia de las que la dirigieron en tiempos de Menem, defienden la juez Galeano y han sido acusadas de «complicidad» por corrientes de la calle judía. *
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