Repercusiones de una encuesta que echa por tierra la campaña desestabilizadora

Lula está más fuerte que antes

LA CONCLUSIÓN IMPACTANTE es que la popularidad del presidente aumentó mientras se desplegaba por todos los medios una campaña mediática contra el gobierno de una intensidad pocas veces vista. El único antecedente que conozco es la campaña contra el presidente Chávez. La aceptación a la gestión de Lula era de 57,4% en mayo y subió a 59,9% en los días de la encuesta: 5 al 7 de julio en 195 municipios de 24 de los 27 estados, o sea representativa de todo Brasil.

 

Un golpe en el plexo solar

En esta situación, la encuesta de Sensus/CNT representa un golpe en el plexo solar de quienes impulsaron esta campaña con inusitada virulencia, en primer lugar el PSDB. Uno de sus objetivos es frustrar la reelección de Lula el 3 de octubre de 2006. Así lo proclamó expresamente FHCardoso en O Estado de Sâo Paulo. El ex presidente se va a candidatear, aunque tiene rivales en sus propias filas. Pero la encuesta revela que Lula es imbatible en este punto y gana la reelección en todos los escenarios posibles. El único que puede llevarlo al segundo turno es José Serra, también del PSDB. Lula lo aventajaría por 37,1% a 19,1%, y en el segundo turno por 46,3% contra 32,7%, como ocurrió en la anterior elección. Si las elecciones fuesen el día de la encuesta, Lula tendría el 21,1% de los votos; Serra 4,5%; el gobernador del estado de Sâo Paulo Geraldo Alckmin , también del PSDB, 1,9% y FHCardoso 1,8%.

 

Escenarios electorales

El cuadro se reproduce en distintos escenarios electorales. En la confrontación con Alckmin, Lula lo derrotaría por 38,5% a 13,9%. Con el ex gobernador del estado de Río de Janeiro, Anthony Garotinho, del PMDB, los resultados serían de 39,4% a 12% y con el alcalde de la ciudad de Río, César Maia, del PFL, la diferencia sería mayor. Otros posibles escenarios: con el gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves, también del PSDB, el profesor Roberto Mangabeira y algún otro (u otra), dan resultados aún más concluyentes. Otro dato interesante de la encuesta son las cifras del rechazo del electorado a los distintos candidatos. Lula figura con el menor índice de rechazo (30,8%) mientras que FHCardoso ostenta el índice mayor (58,1%). Los demás se sitúan en escalas intermedias. Alckmin no es conocido por 20% del electorado, mientras que apenas el 0,8% dijo no conocer a Lula.

 

Dos factores

Sobre las causas de la alta aceptación del presidente, Clésio Andrade (presidente de la entidad que encomendó la encuesta) declaró: «El pueblo está aceptando bien las acciones de Lula. Los resultados positivos de la economía, como el descenso del desempleo y el aumento del salario mínimo, ayudan a despegar al presidente de la crisis».

Para el cientista político Juárez Guimarâes, el buen desempeño de Lula se debe básicamente a dos dimensiones: la simbólica («Lula es visto como una expresión auténtica del pueblo brasileño») y la material, relativa a los buenos resultados de los programas sociales del gobierno.

En sus palabras: «Ese simbolismo es más fuerte en las clases populares, que se identifican con el presidente. Algunas encuestas cualitativas (como la encomendada por el PSDB a la empresa Ipsos) muestran que un ataque frontal a Lula es recibido en el seno de las capas populares, de los pobres y las capas medias bajas, como una agresión al propio pueblo brasileño.

Además hay una dimensión material, que es la influencia principalmente en esas poblaciones más pobres de las políticas sociales del gobierno. Hubo además un cierto impacto del reciente aumento del salario mínimo. Estas dos dimensiones ayudan a explicar la estabilidad de la popularidad del gobierno Lula en un contexto adverso».

Dos datos más. La Rede Globo ignoró esta encuesta. Y otros relevamientos similares, efectuados por CNI/Ibope señalan una relación directa entre la defensa del gobierno y las capas más pobres de la población.

 

Los sindicalistas no mascan vidrio

El lunes pasado se reunieron en el Planalto unos 1.500 dirigentes sindicales en una demostración de apoyo al presidente frente a la campaña desestabilizadora. A la inversa de lo que se informó, estaban allí no sólo los dirigentes de la CUT, sino también los de la CGTB, la CGT, Força Sindical e independientes, venidos de todo el país. Una consigna coreada fue: «Lula es mi amigo, quien se mete con él se mete conmigo».

Junto al mandatario estaban los presidentes de la CUT (Luis Marinho, ahora ministro de Trabajo), de la CGTB (Antonio Neto), de la CGT (Salim) y de la Federación de empleados de comercio del estado de Sâo Paulo (Paulo Lucania). Resaltaron la unidad en la diversidad en defensa de un proyecto de desarrollo el país y el papel de la movilización de la clase trabajadora para la aplicación del programa por el cual el presidente fue electo, subrayando la necesidad de una plataforma unificada de luchas. El manifiesto suscrito por las centrales, confederaciones, federaciones y sindicatos destaca que la campaña mediática, enmascarada como lucha contra la corrupción, «tiene como objetivo poner fin en forma prematura al gobierno del primer trabajador electo presidente de la República en la historia de nuestra patria, impedir su reelección o tutelar su mandato».

 

Brasil en Francia

Mientras se sustancian estos hechos, Lula era recibido el 14 de julio en París, en el marco de las conmemoraciones del Año de Brasil en Francia, la mayor muestra cultural realizada por el país en el exterior (por ahí andaba Gilberto Gil), que a la vez abre grandes posibilidades de exportación a las empresas brasileñas. *

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