No acordaron medidas para enfrentar la emisión de gases contaminantes

Los gobernantes de los siete países más ricos y Rusia, que conforman el G8, declararon ayer que el recalentamiento de la Tierra requiere una acción urgente, pero fracasaron en su intento por acordar medidas para enfrentar la emisión de gases contaminantes y se limitaron a convocar a un diálogo mundial.

La cumbre del G8 de Gleneagles, Escocia, concluyó así sin que se pudieran superar las diferencias sobre el efecto invernadero, causado por la emisión de gases cuya reducción es resistida por el presidente estadounidense, George W. Bush. Este resultado de la reunión causó protestas y críticas de organizaciones ambientalistas.

El G8 reconoció que la actividad humana contribuye ampliamente al aumento de la emisión de gases relacionados con el recalentamiento global, y que es preciso emprender un camino de reducción de los gases nocivos. Sin embargo, no se fijaron plazos ni objetivos mensurables.

El debate fue postergado mediante el llamado a un diálogo más amplio sobre cambio climático que comenzará el 1ro. de noviembre en Gran Bretaña, incluyendo a otros grandes consumidores de energía.

Los gobernantes del G8 consideran necesario trabajar en alianza con las economías emergentes, en particular las de China e India, ya que sus emisiones de gases nocivos aumentarán a medida que se incremente su desarrollo económico.

El objetivo del G8 es trabajar «globalmente» para llevar adelante «políticas de cambio climático que hagan crecer la economía, y ayudas al desarrollo que mejoren el ambiente».

La discusión se realizó teniendo presente que casi 2.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a ninguna forma de energía moderna, de modo que es esencial darles una «que puedan pagar, confiable y segura». *

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