Un líder islamita había anunciado el atentado en Londres un año antes
«Aquí en Londres hay un grupo muy bien organizado, que se hace llamar a sí mismo ‘Al Qaeda Europa'», declaró el jeque Omar Bakri Mohammed, jefe del grupo Al Muhayirún con sede en Londres, al diario portugués Publico en una entrevista publicada el 18 de abril de 2004. «Se que están a punto de lanzar una gran operación», añadía. Bakri Mohammed, quien es sospechoso de mantener vínculos con Abú Qatada, un presunto líder de la red terrorista Al Qaeda en Europa, declaró que era «inevitable» que Londres fuera golpeada en un gran ataque «porque estaba siendo preparado por varios grupos».
Los musulmanes reunidos para la oración del viernes en la gran mezquita del centro de Londres mostraban su temor a ser la cabeza de turco de los atentados que ensangrentaron la ciudad el jueves, y varios auguraban repercusiones en la política exterior del primer ministro británico Tony Blair.
Cerca de Regent’s Park, a pocos metro de Park Road, por donde pasan sin cesar los famosísimos autobuses rojos londinenses y taxis negros, cientos de musulmanes rezan ante el edificio moderno de la mezquita, coronada con una cúpula dorada y un alminar con una media luna. La sala de la oración está llena y bajo la aclamación «Alá Akbar» los presentes se arrodillan como un solo hombre, con la frente pegada al suelo, sobre el tapiz que recubre la explanada.
«Como ciudadanos y trabajadores de esta gran ciudad, Londres, compartimos los miedos de los londinenses. Utilizamos los mismos medios de transporte, vivimos en los mismos edificios y cualquier atentado está dirigido contra todos», declaró el imán Ashraf Salá.
Uno de los atentados, el de la estación de metro de Edgware Road, sucedió a pocos metros de la mezquita central.
«Lamentamos que este ataque sea asociado a los musulmanes. El Islam condena firmemente una acción así de malvada», prosiguió, antes de recomendar a los fieles de que no hablasen con los periodistas, muchos de ellos presentes en el servicio.
De un extremo al otro del país, los imanes repitieron en la plegaria del mediodía el mismo mensaje de condolencia y sosiego a los 1,6 millones de musulmanes británicos, la segunda mayor confesión del país tras los cristianos.
El jefe de Scotland Yard, Ian Blair, se felicitó ayer viernes de no haber visto «ninguna perturbación, ninguna dificultad» cerca de las mezquitas londinenses. *
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