Buscan más cuerpos bajo los escombros del túnel subterráneo de Russell Square tras atentados

Los muertos no superarán el centenar

El alto comisionado para Scotland Yard, sir Ian Blair, confirmó ayer en rueda de prensa que siete personas murieron en la explosión de Liverpool Street, otras siete en Edgware Road y al menos 21 perdieron la vida en el atentado en King’s Cross, aunque continuaban las tareas para recuperar más cuerpos bajo los escombros del túnel subterráneo de Russell Square.

Sin embargo, desmintió que el número total de muertos supere el centenar. «La Policía será implacable en su resolución de hallar a todos aquellos responsables por los terribles atentados de ayer en Londres», declaró Ian Blair, flanqueado por voceros de los servicios de emergencia.

Además, confirmó que fueron 700 los heridos por los ataques, 350 de los cuales fueron asistidos en las estaciones donde ocurrieron las explosiones, King’s Cross, Liverpool Street, Aldgate East y Edward Road.

Los restantes 350 heridos debieron ser asistidos en hospitales locales, de los cuales un centenar permanece en los centros de salud por problemas respiratorios o lesiones en los miembros y rostros.

Del total de hospitalizados, 22 se encuentran grave estado.

«Es muy difícil decir en este momento el número exacto de muertos, justamente porque se siguen recuperando cuerpos del túnel de Russell Square, en tareas que continuarán en las próximas horas», explicó el ministro del Interior británico, Charles Clarke.

El funcionario dijo que la cifra de víctimas «podría aumentar, ya que muchos pacientes en estado crítico pueden no pasar esta noche con vida». El director del departamento antiterrorista de Scotland Yard, Andy Hayman, manifestó que las bombas utilizadas contenían menos de 4,5 kilogramos de explosivo cada una, y por esa razón se transportaron en mochilas pequeñas.

«En el metro, las mochilas fueron probablemente abandonadas en el piso. Mientras que en el autobús, la bomba fue dejada debajo de uno de los asientos», afirmó Hayman.

Con relación a la recuperación de los cuerpos en el túnel subterráneo de Russell Square, el experto en explosivos confirmó que la policía «tardó en llegar a los vagones donde explotó la bomba, por temor a que colapsara el túnel»

«Pido a todos que mantengan la calma y sean pacientes. Sería totalmente incorrecto apresurarnos en este sentido», expresó.

En tanto, el mundo político británico expresó ayer condolencias por los fallecidos y heridos en los atentados, que condenó categóricamente como actos de «barbarie irracional».

La Cámara de los Comunes envió un mensaje de apoyo y tributo a todos los servicios de emergencia y policiales del país y confirmó su total apoyo al gobierno para afrontar la crisis.

Por su parte, Scotland Yard lanzó ayer una espectacular investigación de seguridad e Inteligencia para hallar a los organizadores de los atentados en Londres, y reiteró que analiza el mensaje difundido en Internet por el grupo Organización Secreta de Al-Qaeda y Jihad en Europa, que reivindicó los atentados. «Está claramente obvio que existen células y grupos terroristas que operan en Gran Bretaña y que están planeando más ataques. Nosotros haremos todo lo que esté a nuestro alcance para impedirlo y llevarlos a la justicia», explicó Ian Blair.

Aeropuertos, centros comerciales, puertos marítimos y bases navales elevaron su estado de alerta máximo, con un masivo despliegue de policías, guardias de seguridad y efectivos con perros.

Tras su reunión con los gobernantes del Grupo de los Ocho (G8, los países más ricos y Rusia) en Gleneagles, Escocia, el primer ministro británico, Tony Blair, declaró que los jefes de estado «hablamos a la sombra del terrorismo, pero ellos no oscurecerán lo que vinimos aquí a alcanzar».

«El propósito del terrorismo es no sólo matar gente inocente, sino generar desesperación, odio y desprecio», agregó el primer ministro, pero, advirtió, «no lo lograrán».

En Londres, el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, visitaron a los heridos de los atentados de ayer en el Hospital St. Mary’s de Paddington, donde son asistidas personas afectadas por la explosión en Edward Road.

Tras la visita, Camilla declaró sentirse «muy orgullosa» de ser británica, y elogió «la gran labor» de los servicios asistenciales y sanitarios. En tanto, los londinenses trataron ayer de volver a la normalidad y regresar a sus trabajos, utilizando los medios de transporte y vehículos particulares.

«No podemos permitir que nos invada el miedo, que es justamente lo que estos grupos extremistas quieren conseguir con las bombas y la destrucción», declaró hoy el empleado Richard Tilbury a ANSA, antes de subir al metro en la estación de Liverpool Street. *

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