La "retórica nacionalista" es un problema en el Viejo Continente

Una Europa partida en dos y en crisis mira hacia adentro

Con el prestigio revalidado por su tercera reelección y del éxito de su política económica, el primer ministro británico, Tony Blair, enfrentó al depreciado presidente de Francia, Jacques Chirac, forzando a la Unión Europea a entrar en un raro período de reflexión, sin parámetros de ningún tipo. España, Finlandia, Holanda y Suecia se alinearon esta vez detrás de Gran Bretaña.

Mientras esto ocurre, los países del este europeo miran con visible desilusión cómo el sueño de sumarse a una Europa moderna y eficientemente integrada, al menos por el momento, no puede transformarse en realidad. Pese a que un año después de la histórica ampliación de la UE al Este, la gran mayoría de los nuevos diez países del bloque ha logrado bajar sus tasas de desempleo, en algunos casos en forma considerable como Lituania o Eslovaquia, mientras que sus socios de la Vieja Europa luchan para mantener sus niveles de empleo.

La actual crisis en el seno de la Unión no ayudará al debilitado euro y Europa, partida en dos y mirando hacia adentro, no podrá unificar adecuadamente su actuación en el frente externo, que incluye conversaciones abiertas sobre cuestiones tan importantes como la Rueda Doha, Irán, Medio Oriente o la reforma de la Carta de las Naciones Unidas. En este contexto, el Mercosur acaba de decidir reanudar sus negociaciones comerciales con la Unión Europea. Muchos analistas opinan que este es el peor momento para Latinoamérica en su relación con el Viejo Continente.

El primer ministro británico dijo que antes de la reunión la Comisión Europea preparará un informe «sobre la sustentabilidad del modelo social en Europa a la luz de los cambios ocurridos en el entorno», en alusión a cómo combinar la competitividad económica y la protección social. Por su parte, la ministra francesa de Asuntos Europeos, Catherine Colonna, afirmó que Blair debe «cambiar de papel» al asumir la presidencia de la UE y «no debe pensar sólo en sus intereses nacionales». La funcionaria observó que la presidencia de la UE «siempre es una tarea pesada, y lo es en particular en este momento, dado que hay algunas dificultades».

La presidencia británica afrontará tres asuntos cruciales: el futuro de la malherida Constitución europea, el presupuesto para el período 2007-2013 y la eventual adhesión de Turquía. «Es una tarea difícil  agregó Colonna  porque hay que cambiar un poco de papel. No hay que pensar sólo en los intereses nacionales, sino trabajar siempre por el conjunto de los europeos. Y esto es lo que Blair deberá hacer».

La ministra afirmó que «si es cierto que Blair quiere, como dijo, una Europa que no sea sólo un gran mercado, sino una Europa eficaz y una Europa política, y que se empeña en resolver los diversos problemas en curso, el del presupuesto y otros, Francia lo ayudará».

«En caso contrario lo diremos», advirtió Colonna. Las relaciones entre París y Londres no pasan por su mejor momento.

Tras reunirse con Barroso, Blair reiteró que cree en una UE con «fuerte dimensión social» y admitió que es un riesgo abrir un debate en torno del tema. «Yo creo en una Europa con una fuerte dimensión social. Pero debe ser un modelo de hoy», afirmó Blair, y agregó que durante su presidencia tratará de lanzar de manera concertada un debate sobre el futuro de Europa. Con ese objetivo «es razonable  agregó  tener en otoño una reunión informal durante la cual los líderes europeos podrán encontrarse y hablar de cómo Europa puede progresar en el futuro». Al ser consultado sobre los riesgos que conlleva abrir un debate sobre el modelo social europeo, Blair respondió: «Ciertamente lo es, pero pienso que tiene sentido hacerlo».

«Europa no es sólo libre comercio y economía, pero es inútil tratar de competir en un mundo duro y profundamente cambiado si no se está dispuesto a hacer los cambios necesarios, incluso modernizar nuestro modelo social, que no quiere decir abandonarlo», puntualizó. En cuanto al presupuesto europeo 2007-2013, Blair dijo: «Haremos de nuestra parte lo mejor para llegar a un acuerdo. Si será posible alcanzarlo, no lo sé. No tiene sentido fingir que no tenemos verdaderas dificultades en ese camino».

Las negociaciones para el presupuesto fracasaron durante la cumbre celebrada en Bruselas el 16 y 17 de junio luego de que Londres se negó a poner en discusión sus reembolsos de aportes sin tener una garantía de París de que se revisará radicalmente la política agrícola común, que incluye los subsidios objetados por los gobiernos latinoamericanos.

Durante el verano (boreal), la presidencia británica, dijo Blair, hará consultas bilaterales con los socios europeos sobre el presupuesto. «Si hay un acuerdo, no será antes de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno prevista para diciembre», añadió. Barroso, en rueda de prensa conjunta con Blair, subrayó que el primer ministro asumió la conducción de la UE en un momento difícil y esto le confiere una responsabilidad especial, pero agregó: «Tengo todas las razones para creer que será un éxito».

En cuanto al informe que preparará la comisión para la cumbre informal que se realizará en otoño, Barroso manifestó que «es necesario adaptar el modelo social europeo a las nuevas condiciones, como la globalización, el envejecimiento de la población, la tecnología». *

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