El secuestro en la embajada de EEUU en Teherán en 1979
El espectro del secuestro en la embajada de Estados Unidos en Irán en 1979 ha reaparecido el jueves con las acusaciones de ex rehenes que implican al presidente electo iraní Mahmud Ahmadinejad, desmentidas por algunos de los que participaron en ese asalto de enormes repercusiones.
Los principales hechos de esa toma de rehenes que duró 444 días, entre 1979 y 1981, comenzaron el domingo 4 de noviembre de 1979, cuando entre 300 y 400 estudiantes islamitas saltaron por encima del muro que rodeaba el edificio de la embajada de Estados Unidos en pleno corazón de Teherán y después de vencer a los «marines» que lo custodiaban, se instalaron en el lugar sin dejar salir a nadie.
Luego, arriaron la bandera estadounidense para izar la del islam. Unos sesenta rehenes, maniatados y con los ojos vendados, fueron repartidos en distintos edificios situados en el lugar. Tras ser liberados una decena de ellos, quedaron 52 en cautiverio.
Los islamitas exigían la extradición del Sha, Mohamed Reza Pahlavi, protegido por Estados Unidos, y la restitución de su fortuna a Irán.
Los secuestradores se mantuvieron firmes durante los catorce meses de la toma de rehenes que terminó el 20 de enero de 1981, cuando tomó posesión de su cargo el presidente Ronald Reagan, sucesor de Jimmy Carter, al que las autoridades del régimen islámico se negaron a hacer concesiones.
Aunque la ocupación de la embajada fue aparentemente improvisada, el régimen islámico se apresuró a sacarle provecho. El movimiento permitió a la jerarquía religiosa radicalizar la revolución y acabar para siempre con el gobierno de Mehdi Bazargan, al que consideraban demasiado propenso a tratar con el «gran satán» estadounidense. La crisis dio un giro hacia el extremismo tras la dimisión de Bazargan el 6 de noviembre y la subida al poder del «consejo de la revolución».
Irán recurrió entonces al arma del petróleo, negándose a suministrar crudo a Estados Unidos, que reaccionó decretando un embargo sobre los bienes de consumo y congelando los fondos bancarios iraníes.
Cinco meses después del comienzo del secuestro, el gobierno norteamericano, consciente de la dificultad de alcanzar un acuerdo con el régimen revolucionario, decidió romper sus relaciones diplomáticas con Teherán el 7 de abril de 1980. La situación empeoró en diciembre, con la amenaza militar de una armada estadounidense en el Golfo, y en abril de 1980, con un intento de rescate de los rehenes que se convirtió en una pesadilla. *
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