El presidente brasileño busca asegurarse una base estable de apoyo en el Congreso

Lula trata de concluir reforma ministerial para superar crisis política

La reforma empezó con la renuncia el 16 de junio del jefe de gabinete, José Dirceu, sustituido la semana pasada por la ministra de Minas y Energía, Dilma Rousseff.

La dimisión de Dirceu se produjo dos días después de que Roberto Jefferson, del Partido Trabalhista Brasileño (PTB), aliado del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) de Lula, acusara al hombre fuerte del gobierno de manejar un sistema de sobornos para asegurarse la lealtad de varios diputados.

La precipitación de los hechos obligó a Lula a anular una gira a Colombia y Venezuela, para terminar de negociar la composición del gabinete con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro).

Las negociaciones se llevan a cabo en un terreno cenagoso, en paralelo a las investigaciones del Congreso sobre los escándalos y a revelaciones de prensa sobre los supuestos sobornos y sobre coimas y cohechos en dos estatales -Correos e Instituto de Reaseguros Brasileño (IRB)- en beneficio del PTB de Jefferson.

El semanario IstoÉ publicó el fin de semana documentos oficiales sobre retiros del equivalente de casi 6 millones de dólares en efectivo realizados en menos de dos años por empresas de Marcos Valerio, el publicitario que según las acusaciones de Jefferson distribuía los sobornos.

El PT y Valerio desmienten terminantemente cualquier implicación en el escándalo.

Pero los efectos de las denuncias fueron devastadores y preocupan por sus consecuencias sobre la gobernabilidad en el último año y medio del mandato de Lula. Pueden afectar, además, sus posibilidades de reelección en octubre de 2006.

El senador Delcidio Amaral, de la bancada del PT y presidente de la Comisión parlamentaria de investigación (CPI) sobre el caso Correos, considera que la reelección de Lula sigue siendo «perfectamente realizable».

Pero en una entrevista con IstoÉ, Amaral advirtió: «La crisis puede contaminar al gobierno. La reforma (ministerial) puede oxigenarlo y darle un nuevo impulso. Llegamos al punto límite».

Lula trata de asegurarse el apoyo del PMDB, un partido que formó parte de casi todas las coaliciones de gobierno desde el fin de la dictadura en 1985 y que dispone actualmente de la primera bancada en el Senado (22 escaños de un total de 81) y la segunda en la Cámara de Diputados (84 escaños de un total de 513).

El PT por su lado tiene 91 diputados y 13 senadores.

El PMDB ocupa desde enero de 2004 dos ministerios (Comunicaciones y Previsión Social) y podría ganar al menos dos más.

Pero esa formación difícilmente excluible es de manejo complicado, y está dividida entre un ala progubernamental y otra «independentista».

Tiene además una serie de caudillos, incluyendo un rival potencial de Lula en la presidencial, el ex gobernador de Rio de Janeiro, Antony Garotinho, que ya fue candidato en 2002.

La inestabilidad de la coalición de gobierno quedó espectacularmente demostrada en febrero pasado, cuando el PT perdió la presidencia de la Cámara de Diputados frente al conservador Severino Cavalcanti, del Partido Progresista (PP, conservador).

El PP debería ganar ahora un Ministerio, según fuentes próximas del gobierno.

Pero esa alianza es de doble filo.

El PP, al igual que el Partido Liberal (PL, derecha, del vicepresidente José Alencar), sería uno de los principales beneficiarios del esquema de sobornos pagados por el PT, según las acusaciones de Jefferson. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje