Orson Welles imaginó en 1982 un atentado terrorista que "volaría" Nueva York
Orson Welles imaginó en 1982 en París, tres años antes de morir, el acto de «un terrorista que hiciera volar Nueva York», en una conversación filmada por el cineasta francés Jacques Grand Juan, que ha decidido incluirla en la película que acaba de rodar en la isla griega de Tinos.
Grand Juan, considerado una de las promesas del cine francés a principios de los años 80, dijo a la AFP durante el rodaje que registró las confidencias del gran maestro del séptimo arte durante 15 minutos en marzo de 1982 en un restaurante del parisino parque Bois de Boulogne.
El cineasta va a incluir la totalidad de esta secuencia impresionante, inédita hasta ahora, en la película «Lucifer et moi» que ha rodado en Tinos, en el mar Egeo, con los actores Jean François Balmer y Pierre Etaix y el actor y director húngaro Laszlo Szabo.
«El enemigo es la capacidad de destrucción atómica, que puede aparecer por la puerta trasera de los pequeños países que la tienen, como Pakistán, Israel o quizás Sudáfrica. Podría ser un terrorista que hiciera volar Nueva York… y entonces habría una reacción en cadena. Pero es mi opinión. Solamente es mi opinión», dijo Welles, según un guión confiado a la AFP por Grand Juan.
Estas palabras del director que aterrorizó a Estados Unidos el 30 de octubre de 1938 con su adaptación radial híper-realista de «La Guerra de los Mundos» de H.G. Wells, prefiguran curiosamente los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York y la subsiguiente «reacción en cadena».
Grand Juan se dio a conocer en 1979 por su primer largometraje, «Rue du Pied de Grue», con el actor francés Philippe Noiret.
Fortalecido por su éxito, se lanzó a realizar un segundo filme: «Panthéon», para el que pidió a Orson Welles que representara un papel que éste rechazó. El director francés le propuso entonces que viajara a París a dar explicaciones ante la cámara, a lo que Welles accedió. Pero la película nunca se acabó y la secuencia fue olvidada.
En 1983 Grand Juan rodó «Debout les crabes, la mer monte!», una comedia dramática con los actores Richard Bohringer, Dominique Lavanant, Laszlo Szabo y Roland Dubillard, que no tuvo el éxito de su primera obra.
El director se embarcó entonces rumbo a Tinos, donde permaneció cerca de dos décadas y decidió el año pasado un regreso al trabajo con sus colegas y amigos Bertrand Tavernier y Gérard Zingg.
Empezó a rodar en la isla «Lucifer et moi», «un largo poema sobre el desprecio a uno mismo», como la definió, en la que se incluyen escenas rodadas para «Panthéon» con el dramaturgo rumano Eugène Ionesco, y la famosa secuencia de Welles.
El rodaje se llevó a cabo en el monasterio de las ursulinas en Lutra, en el centro de la isla.
La película «estará terminada en enero de 2006 tras un largo trabajo de montaje», dijo el director, quien dijo ambicionar que la obra que marcará su regreso sea presentada en el festival de Cannes, en mayo 2006. *
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