ETA pide un proceso de paz ligado al derecho a la autodeterminación
Al ser consultada este viernes al final del consejo de ministros, la ministra portavoz y vicepresidente, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que «el gobierno sólo quiere comentar el comunicado con el cual ETA anuncie el fin definitivo de la violencia».
Por su parte, el líder independentista vasco Arnaldo Otegi, portavos del partido radical Batasuna, interdicto y considerado el brazo político de ETA, no reaccionó inmediatamente al comunicado.
La organización clandestina estimó que una solución al conflicto vasco es «posible aquí y ahora», pero no hizo ninguna referencia a un abandono de la lucha armada, tal como exige el gobierno socialista de José Luis Rodriguez Zapatero como condición previa a la apertura de un eventual diálogo.
Por el contrario, en su comunicado ETA reivindica nueve atentados cometidos en España desde el 15 de mayo, fecha a la que se remonta una oferta de diálogo condicionada del gobierno y que fue avalada por el Parlamento español el 17 de mayo.
Esta resolución adoptada por los diputados autoriza al gobierno a iniciar un diálogo con ETA a condición de un previo anuncio de renunciar definitivamente a la violencia.
La organización clandestina, cuyos atentados causaron más de 800 muertos desde 1968, anunció en su comunicado publicado en euskera «su disposición total a abrir un proceso (de paz) democrático y sin límites», respetando «los derechos que nos corresponeden a nosotros, los vascos».
«La clave para la resolución del conflicto reside en la autodeterminación», afirma, mientras que el ofrecimiento de diálogo del gobierno es conocido por condicionarlo a una entrega de las armas por parte de ETA y el acercamiento o la reinserción de los presos de la organización clandestina.
ETA aprovechó para criticar duramente la política represiva del gobierno de Rodríguez Zapatero que, según ellos, «recuerda los tiempos más oscuros del (ex jefe de gobierno socialista español, Felipe) González», en referencia a la aparición de los GAL, organización paramilitar responsable de 28 asesinatos de militantes vascos.
«Por encima de los talantes, de los pseudo-movimientos y de las apariencias, desde que llegó al poder hace poco más de un año, el PSOE no ha pasado ni un minuto sin aplicar esa estrategia», denunció la organización.
Finalmente reiteró su apoyo a la propuesta de resolución pacífica del conflicto desatado en noviembre por el partido vasco prohibido Batasuna, considerado el brazo político, que puede «ofrecer una solución justa».
Este primer comunicado de ETA tras la oferta de diálogo del gobierno, despertó una serie de reacciones negativas en España.
El ministro de Justicia del gobierno autónomo vasco, el nacionalista moderado Joseba Azkarraga, subrayó la «contradicción» que consiste en poner de un lado el proceso de paz, reivindicando los atentados.
La Asociación de víctimas del terrorismo (AVT), cercana a la derecha, instó al gobierno a «la máxima firmeza» contra ETA, que «ya intentó en el pasado abusar de los ciudadanos y de los más altos dirigentes de nuestro país con falsas propuestas».
El presidente de la región autónoma de Galicia (noroeste) y fundador del Patido Popular (PP, derecha), Manuel Fraga, se mostró más prudente, declarandose favorable a medidas de gracia para los presos de ETA a condición «que deje las armas sobre la mesa». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad