Impopularidad y rumores de golpe de Estado amenazan a Gloria Arroyo

Un nivel sin precedentes de impopularidad, rumores de golpe de Estado y la pérdida de sus aliados, incluyendo a la influyente Iglesia Católica, colocan a la presidenta de Filipinas, Gloria Arroyo, en una situación difícil apenas un año después de su reelección. Los sondeos indican que sólo 26% de los filipinos están satisfechos de la presidenta Arroyo, contra 59% de descontentos. Sólo el dictador Ferdinando Marcos, en el poder de 1965 a 1986, conoció un nivel de rechazo semejante. «Prácticamente todo el mundo –la izquierda, el centro-izquierda, el centro-derecha y la derecha– conspira en su contra, pero nadie hasta ahora tiene la capacidad de reunir una masa crítica», comentó el politólogo Tony Gatmaitan en la revista Newsbreak.

También la Iglesia Católica, omnipotente en un país donde la gran mayoría de los 84 millones de habitantes es católica, manifiesta su descontento. La impopularidad de Gloria Arroyo «es un enemigo difícil de vencer», destacó el ex presidente de la conferencia episcopal, Oscar Cruz. Monseñor Achilles Dakay, portavoz del arzobispo de Cebú, declaró que estaba dispuesto a apoyar un procedimiento de destitución. *

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