Asumió tras la caída de su antesesor y estuvo en el poder sólo 20 meses

El presidente de Bolivia Carlos Mesa renunció acosado por protestas

«Creo que mi responsabilidad es decir hasta aquí puedo llegar, es por esto que mi decisión es presentar mi renuncia al cargo de Presidente de la República», manifestó visiblemente consternado.

Mesa ocupó el sillón presidencial durante veinte meses, tras suceder el 17 de octubre de 2003 a su derrocado antecesor Gonzalo Sánchez de Lozada quien también renunció tras una violenta agitación social.

El dimitente mandatario ocupará su investidura hasta que el Congreso, convocado inicialmente para hoy, elija a su sucesor, según mandato de la Constitución Política.

El presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, es el primero en la cadena de sucesión constitucional, seguido del titular de Diputados, Mario Cossío, y del presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez. Mesa tomó la decisión de dimitir tras entrevistarse con el alto mando militar y encabezar su última reunión con el gabinete de ministros.

Asimismo, en momentos en que las protestas se intensificaban en Bolivia a pesar de los llamados de la Iglesia Católica a una tregua social, que hacía esfuerzos por labrar una salida política a la crisis.

El principal líder opositor, el diputado socialista Evo Morales, dijo horas antes que Mesa debía renunciar y pidió llamar a elecciones a fin de año.

Las principales ciudades bolivianas amanecieron convulsionadas por manifestaciones callejeras y 78 puntos de cortes de ruta en todo el país, en demanda de la nacionalización de los hidrocarburos.

El tráfico hacia la frontera con Chile y Perú está totalmente bloqueado mientras existen bloqueos en algunos sectores de las rutas a Argentina y Paraguay.

Igualmente una toma campesina a una estación que conecta un ramal de oleoducto entre el centro y el oeste andino boliviano obligó a la suspensión del bombeo de petróleo a Chile.

La Paz, centro de la tensión social, fue escenario de una concentración de unas 80.000 personas, una de las mayores registradas desde que se recuperó la democracia en 1982, en demanda de la estatización del gas. La multitud hizo estallar fulminantes de dinamita el centro urbano.

Los manifestantes, en su mayoría indígenas, mineros, campesinos y pobladores de la depauperada ciudad vecina de El Alto, 12 km al oeste, exigían también en las inmediaciones de la casa de gobierno la dimisión de Mesa.

La situación límite obligó a que Mesa fuera evacuado del Palacio Quemado, sede de gobierno ubicada en la Plaza de Armas de La Paz, después de que un grupo de manifestantes estuvo a punto de quebrar barreras de seguridad policial, informó el portavoz de la Presidencia, Oswaldo Candia.

El mismo Candia confirmó un par de horas después que el mandatario regresó a su sede y pidió a la población calma, ante rumores de que se había asilado en una embajada o estaba refugiado en una sede militar. Los pobladores mantienen cerradas las principales vías que comunican La Paz con el resto del territorio, al igual que los accesos al aeropuerto internacional y a la planta de Senkata que surte de combustible a la población.

La Iglesia Católica desplegaba desde el sábado su capacidad mediadora para intentar solucionar la crisis y, tras reunirse con las autoridades de gobierno, se concentraba ayer en los dirigentes cívicos.

«El presidente de la República debe dar un paso al costado y de esta manera facilitar una salida política y constitucional», dijo Morales tras reunirse con los representantes de la Iglesia Católica.

Tras esa renuncia -agregó- debe seguir la de los titulares de Congreso a fin que el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Bolivia (Eduardo Rodríguez) asuma el cargo de presidente de la República y «convoque a elecciones, posiblemente para fines de este año».

La Iglesia se reunió el domingo en Santa Cruz con las cabezas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Allí se evaluó la posibilidad de que se recortara el mandato de Mesa como parte de la solución al impase.

El presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, dijo que en el encuentro con la Iglesia «he manifestado que hay un presidente que está pero que no gobierna y no unifica, convirtiéndose en parte del conflicto y la confrontación». *

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