Bajó a 47%, dicen la cadena ABC y The Washington Post

Cae popularidad de Bush

Los 100 días del segundo mandato, el próximo domingo, encuentran a Bush en un momento de fragilidad ante la opinión pública y con una popularidad en baja que llega a 47%, según un sondeo publicado el lunes por la cadena televisiva ABC y el diario The Washington Post.

En relación a su política económica, casi dos tercios de los estadounidenses (64%) desaprueban el manejo de la reforma jubilatoria impulsada por la administración Bush, que comienza a ser discutida por el Congreso, y que la oposición demócrata ataca con insistencia.

El escepticismo de la opinión pública respecto de los jubilados, uno de los temas de política interior dominantes, es un trago amargo para la Casa Blanca luego de que el presidente Bush culminara una gira de dos meses en la que defendió en todo el país el sistema de cuentas de ahorro individual.

«La popularidad de Bush está en baja en todos los aspectos», comentó Frank Newport, directivo del instituto Gallup.

Su competidor John Zogby estima que Bush está ya bajo el síndrome de los presidentes que se aproximan al final de su mandato, con una pérdida de influencia y de su capital político, y ha malogrado por ello su contundente victoria en noviembre pasado y el éxito de las elecciones en Irak. «Dejó pasar una buena ocasión», consideró.

En política exterior, el inicio del segundo mandato, al igual que el precedente, está dominado por la guerra en Irak donde la Casa Blanca se ve obligada a retrasar el anuncio del retiro de unos 130.000 militares estadounidenses desplegados en ese país, dos años después del final de «los principales combates».

Además, la administración se vio forzada a reconocer el miércoles un claro aumento del número de atentados y de víctimas, que se han triplicado entre 2003 y 2004, hasta alcanzar 651 atentados y 1.907 muertos.

La oposición demócrata señala que esas cifras tienen un efecto nocivo para el gobierno, porque constituyen una respuesta muy distinta a «las declaraciones de éxito de la guerra contra el terrorismo», señaló el congresista Henry Waxman.

Lejos de mostrarse afectados por la derrota presidencial y legislativa de noviembre, los demócratas multiplican los enfrentamientos.

Como consecuencia, la llegada del «halcón» neoconservador John Bolton como embajador ante la ONU, con la misión de impulsar una reforma en el organismo, podría verse comprometida.

Las denuncias de los métodos brutales empleados por el alto responsable del Departamento de Estado, acusado de haber presionado a los agentes de inteligencia que discrepaban con él, despertaron dudas entre muchos republicanos, y lograron hacer aplazar la confirmación de la nominación de Bolton.

Por otro lado, la insistencia de la administración en nominar a jueces ultraconservadores, presionada por la derecha religiosa, podría abrir otro debate explosivo en el Senado, donde la oposición amenaza con interrumpir la actividad legislativa si se limita aunque sea parcialmente su poder de bloqueo de iniciativas. *

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