ANALISIS INTERNACIONAL

Venezuela: tres expresiones de soberanía

CONDOLEEZZA RICE inició su gira por Brasil que seguirá por Colombia (atención al Plan Colombia), por Chile (con el ojo puesto sobre la candidatura de Insulza a la secretaría de la OEA) y por El Salvador (el único país latinoamericano que mantiene tropas en Irak después del retiro de la Dominicana y de Honduras). Uno de sus objetivos es obtener respaldo a la agresiva política de su país contra Venezuela. Por ahora ha cosechado un fracaso, ya que el canciller Celso Amorim le respondió que debe respetarse la soberanía venezolana. Antes, Lula le había contestado a Rumsfeld que es esencial el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Ahí está la clave.

 

Armas y relaciones militares

El motivo de «preocupación» del gobierno de Bush (expresado por Rumsfeld, Rice e incluso el embajador en Caracas, William Brownfield) se relaciona con la adquisición de armas por parte de Venezuela a Rusia y España. Al respecto, el vicepresidente José Vicente Rangel  tras reiterar que la única guerra en que está empeñado el gobierno bolivariano es contra la pobreza- dio una respuesta que constituye un modelo en la defensa de las decisiones soberanas de un país. Señaló: que Venezuela reequipa su Fuerza Armada atendiendo a las necesidades de la institución y a la defensa del régimen constitucional y democrático, y lo hace en ejercicio pleno de su soberanía; que no tiene ningún propósito bélico, ya que es un país pacífico que respeta el orden internacional y la soberanía de los pueblos; que no ha recibido ninguna queja, protesta u observación crítica de ningún país de la región, sino una actitud respetuosa y comprensiva, congruente con el propósito común de trabajar en armonía..

Contrapone finalmente las expresiones del secretario de Defensa sobre un presunto «apetito de Venezuela por las armas» con el hecho de que en la actualidad se debate en el Congreso norteamericano la aprobación de 80 mil millones de dólares adicionales para la guerra, con lo cual sus gastos por dicho concepto ascienden a 300 mil millones de dólares desde 2001. ¿A quién le rinde cuenta EEUU de ese incremento en gastos de guerra y equipos militares? A nadie. En ese marco, la declaración de Rumsfeld luce como «temeraria e impertinente» y reveladora de «un trasfondo intervencionista que afortunadamente toda América Latina rechaza», dice Rangel.

Segundo hecho: el gobierno de Chávez anunció el domingo el fin de todo intercambio militar y de operaciones conjuntas con EEUU, vigente desde hace 35 años, y ordenó abandonar Venezuela a los oficiales norteamericanos que dictaban cursos a militares venezolanos. Según explicó el presidente en su programa dominical, dichos oficiales se excedían en sus funciones e incursionaban en valoraciones críticas sobre el gobierno venezolano.

 

El editorial del NYTimes

Esto se une al editorial publicado por el New York Times el martes, en que asegura que «la administración Bush encara un enfoque más firme con el régimen venezolano, el cual incluirá proporcionarle más dinero a fundaciones y a grupos políticos y empresariales opuestos a su gobierno izquierdista».

Adviértase que no sólo se señala el objetivo de Bush de acelerar la escalada contra Venezuela, sino que se indican los medios para lograrlo, incrementando los recursos para las distintas fuerzas opositoras, como lo hicieron a raudales antes y después del golpe de estado de abril de 2002, en que estuvieron metidos hasta el cuadril, incluso en lo referente a la conspiración militar. Al respecto conviene destacar un párrafo del editorial mencionado, que tenemos a la vista y dice a la letra: «Estados Unidos apoyó el golpe de Estado que sacó a Chávez del poder brevemente en abril 2002″. Es el reconocimiento pleno, y no ha sido contestado.

El tercer elemento es que se ha activado el Plan de Soberanía Petrolera, según anunció el lunes el ministro de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez. El mismo tiende a revisar todos los convenios y contratos con las compañías privadas, particularmente en lo referente a regalías y pago de impuestos. Se trata de fijar claramente las condiciones de participación del capital privado nacional y extranjero en la industria petrolera venezolana, adecuándolas a la Ley Orgánica de Hidrocarburos y a la Ley del Impuesto sobre la Renta. Este aspecto relevante lo veremos en detalle en próxima nota.

 

Ya no es como antes

En el ríspido intercambio de opiniones, el vicepresidente Rangel destaca el significado de la votación en la OEA, donde EEUU no pudo imponer su candidato para la secretaría general, como «una expresión de la nueva realidad latinoamericana para afirmar un perfil propio, para que pueda ser un polo que irradie con presencia internacional y no el instrumento de una potencia». *

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