ANALISIS INTERNACIONAL

La resolución contra Cuba y las torturas en Guantánamo

Ayer, apenas se votó en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra la moción contra Cuba patrocinada por Estados Unidos, Cuba presentó una moción para que se designe una comisión especial que investigue las torturas contra los presos en la base naval de Guantánamo, territorio cubano usurpado desde hace más de un siglo por la potencia imperial. Esta vez EEUU presentó directamente la moción, al no encontrar ningún dócil amanuense, aunque sí contó con la vergonzosa complicidad de países de la Unión Europea, entre ellos los ex socialistas Rumania y Ucrania. Solamente cuatro países latinoamericanos votaron afirmativamente: tres de América Central y México. Ninguno de América del Sur. Perú cambió su anterior voto afirmativo por la abstención.

En el caso de México, apoyó la moción norteamericana con el objetivo ostensible del gobierno de Fox de obtener en compensación el voto de EEUU (y de los gobiernos permeables a su influencia) para su canciller Luis Ernesto Derbez en la secretaría general de la OEA, cargo en el que está en pugna con el ministro del Interior de Chile José Miguel Insulza. El Senado de México solicitó al presidente Fox que se abstuviera en la votación, pero éste se alineó con EEUU.

El canciller cubano Felipe Pérez Roque señaló que Estados Unidos utilizó métodos de soborno e intimidación a fin de lograr la aprobación de su moción. Para hacerla más potable, fue bajando los decibeles en las sucesivas redacciones, disimulando su agresividad. Aun así, es un texto discriminatorio e injerencista, que establece un injustificable mecanismo de monitoreo contra Cuba en materia de derechos humanos.

En una declaración sobre el tema suscrita por relevantes intelectuales, incluidos cuatro Premios Nobel, se afirmaba que el objetivo de la maniobra es «justificar la intensificación de la política de bloqueo y agresiones que violando el derecho internacional ejerce la mayor superpotencia del planeta contra un pequeño país», y agregaba que «resulta significativo que en el seno de la Comisión, durante el período de sesiones del pasado año, no haya sido posible evaluar, ni siquiera debatir, las atroces violaciones de derechos humanos que ocurren en las prisiones estadounidenses de Abu Ghraib y Guantánamo». Esto es precisamente lo que Cuba acaba de reiterar.

Concluían que «el gobierno de los Estados Unidos no tiene autoridad moral para erigirse en juez de los derechos humanos en Cuba, donde no ha existido un solo caso de desaparición, tortura o ejecución extrajudicial y donde a pesar del bloqueo se han alcanzado índices de salud, educación y cultura reconocidos internacionalmente».

 

Los torturadores invocan los DDHH

Ese es el quid de la cuestión. El mundo se ha horrorizado ante las torturas aberrantes perpetradas en las prisiones mencionadas. En Guantánamo han sido torturados hasta niños afganos y hay denuncias de que se practican experimentos de tipo nazi con los prisioneros. Michael Ratner, presidente del Centro para los derechos constitucionales de EEUU, denuncia la existencia en Guantánamo un campo de interrogatorios como los creados por los nazis y que fueron prohibidos por la Convención de Ginebra de 1949. En Irak arrasan ciudades como Faluya, masacran a poblaciones civiles, ultiman a prisioneros desarmados que se desangran en una mezquita, matan a los periodistas independientes con el fin de que permanezcan ocultos sus depredaciones y asesinatos (el caso de Giuliana Sgrena fue revelador), al tiempo que reclaman impunidad para los crímenes perpetrados por sus soldados, ayer en Kosovo y Afganistán, hoy en Irak. En EEUU mismo, la Patriotic Act elimina las garantías constitucionales para los ciudadanos, los somete a prisión sin juicio, sin informar siquiera a los familiares de su paradero. Sobre los derechos humanos en EEUU ilustra también el caso de un conjunto de sacerdotes pederastas que rescataron sus pecados y lograron la absolución mediante el pago de dólares, como aconteció con el cardenal de Chicago Bernard Law, acusado por víctimas norteamericanas en el entorno de las exequias del Papa.

 

Un botón de muestra

Un caso paradigmático es el de Luis Posada Carriles (ver nuestra nota de ayer) multiasesino agente de la CIA convicto y confeso. Después que Cuba reveló su paradero, ahora apareció en Miami pidiendo asilo político y su abogado argumenta que le corresponde porque «ha promovido los intereses de EEUU durante aproximadamente cuatro décadas». En su foja de servicios aparecen el atentado contra Cubana de Aviación que cercenó 73 vidas, la muerte de turistas europeos en La Habana, la conspiración para matar a Fidel Castro en Panamá. Entre otros actos ejemplares. *

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