Vaticanistas opinan que el próximo pontífice debe ser "popular, espiritual, mediático y políglota"

Los cardenales preparan la difícil sucesión del Papa Juan Pablo II

«No hay santos a la vista que puedan suceder a este gigante de la Iglesia», sentenció recientemente el cardenal emérito italiano Fiorenzo Angelini, sumando su voz a las de millones de fieles que vinieron a Roma para dar el último adiós a Karol Wojtyla.

En cierta manera, la imagen de Karol Wojtyla ha marcado los grandes rasgos del próximo Papa, que deberá ser popular, espiritual, mediático y políglota, opinan muchos vaticanistas.

Algunos de los electores del Cónclave que se iniciará el lunes 18 de abril a las 16HO0 (14H30 GMT), con la ausencia del filipino Jaime Sin y el mexicano Adolfo Antonio Suárez Rivera por razones de salud, ya han empezado a bosquejar el perfil del sucesor de Juan Pablo II.

El 264º sucesor de San Pedro deberá estar a la altura del Papa polaco, «pero no en el sentido de una copia», según el alemán Karl Lehmann; deberá tener «humanidad» dice el italiano Francesco Marchisano, y deberá conocer la «realidad del terreno», según el suizo Henri Schwery.

Larga es la lista de papables que barajan los medios de comunicación y vaticanistas, pero muchos cardenales recuerdan en estos días de pre Cónclave que «el que entra papa» a la capilla Sixtina, donde los purpurados proceden a la votación, «sale cardenal».

A todos los electores, menos al cardenal alemán Joseph Ratzinger -decano del Colegio Cardenalicio- y el estadounidense William W. Baum tras la ausencia del filipino Jaime Sin- les hizo príncipes de la Iglesia Juan Pablo II, destacado por su conservadurismo y por abrirle las puertas de par en par al ultraortodoxo Opus Dei.

Los vaticanistas advierten que en el segundo Cónclave de 1987, el que eligió a Karol Wojtyla, tras 33 días de papado de Juan Pablo I, el cardenal polaco no estaba entre los favoritos a ocupar el trono de Pedro, convirtiéndose en el primer papa no italiano en casi cinco siglos de historia.

Para Giancarlo Zizola, autor de «El Sucesor» o «La otra cara de Wojtyla» y partidario de la prudencia aseguró a la AFP que no sólo no emerge un favorito claro entre los papables, sino que tampoco se perciben alianzas bien definidas.

Pero que no sobresalga un candidato claro del colegio cardenalicio -los cardenales electores pueden elegir a un purpurado mayor de 80 años no elector- no significa que los príncipes de la iglesia no lo tengan.

Tradicionalmente, la historia papal ha sido pendular: a un papado largo, como ha sido el de Juan Pablo II, que con más de 26 años se ha convertido en el tercero en longevidad de la historia, le sigue uno corto.

Ochenta de los 115 electores tienen más de 70 años y sólo cuatro están en la sesentena. El más joven es el húngaro Peter Erdo, de 54 años.

Entre los nombres que más suenan para suceder al Papa polaco son el italiano Dionigi Tettamanzi, el hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, el brasileño Claudio Hummes, el colombiano Darío Castrillón Hoyos o el arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio.

También se apuntan como ‘papabili’ al indio Ivan Dias, el alemán Joseph Ratzinger, el austriaco Christoph Schoenborn o el nigeriano Francis Arinze de entre una larga lista.

Los purpurados, electores o no, empezaron a reunirse en las Congregaciones cardenalicias desde la muerte del Juan Pablo II, salvo este domingo, que descansaron.

Aunque los principales motivos eran prácticos -resolver los detalles del funeral o convocar la fecha del Cónclave- son en realidad un lugar idóneo para suscitar el debate sobre el perfil del sucesor.

Obligados por el juramento del silencio en el periodo mismo del Cónclave, el sábado pidieron a través del portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, que la prensa no les moleste en este periodo de «intensificación del silencio y la oración» en un gesto de «gran responsabilidad». *

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