Una debacle para Berlusconi
Las elecciones regionales efectuadas en Italia el domingo y lunes pasados, en medio de la conmoción provocada por la muerte del Papa, significaron un descalabro total para el gobierno de Berlusconi. Este perdió 6 de las 8 regiones que gobernaba, las que pasaron a manos de la coalición de centro-izquierda, que se perfila para ganar las legislativas del 2006 y poner fin al ciclo Berlusconi. Romano Prodi, líder de la Unión y futuro candidato a primer ministro, declaró: «Cuando nos presentamos unidos y somos positivos vencemos ampliamente. Con este voto, los italianos nos piden que nos preparemos a gobernar para hacer avanzar el país».
Centro-izquierda gana 11 de 13 regiones en juego
«Il Cavaliere» pagó las consecuencias de su servilismo ante Bush en la guerra de Irak (incluso después del doble atentado contra Giuliana Sgrena y Nicola Calipari) y de una política económica rechazada a la vez por el pueblo (sobre todo por la carestía desatada) y por los empresarios de la Confindustria.
De las 20 regiones del país se eligieron los Consejos en 13 ( en uno, la Basilicata, en el Mezzogiorno, se votará dentro de dos semanas). De esas 13, la alianza capitaneada por el primer ministro conservó apenas 2: Lombardía y Véneto, en el norte. Perdió 6 a manos del centro-izquierda: el Lazio, región donde está ubicada Roma, cuyo alcalde es Valter Veltroni, líder de los Demócratas de Izquierda; el Piamonte y la Liguria, en el norte; los Abruzos en el centro-este; la Calabria, en el sur, en la punta de la bota; y las Pullas, que llegan al taco de la bota, donde tiene gran influencia la guerra de Irak.
La izquierda conserva además la Emilia-Romagna, la Marca, Toscana, Umbría y Campania. Son en total 11 de las 13 en que se votó.
«Hemos triunfado con un resultado neto e indiscutible», dicen líderes de Demócratas de Izquierda (DS), la mayor fuerza de la coalición progresista, al tiempo que Francesco Storace, de Alianza Nacional y derrotado presidente de la región del Lacio, reconocía «la victoria del centro-izquierda y lo que fue para nosotros una hecatombe en toda Italia». Ese partido, dirigido por el canciller Gianfranco Fini, conforma la coalición de derecha con Forza Italia de Berlusconi, la Liga del Norte de Bossi y la Unión Cristianodemócrata.
En número de votos, la oposición obtuvo el 59,2% frente al 45,1% de la derecha.
A pesar de la peculiarísima situación que vive Italia, sufragó el 71,4% de los más de 42 millones de electores de esas regiones. Casi lo mismo que en las últimas regionales de 2000.
Vista al futuro
En éstas fue derrotado el gobierno de Massimo D’Alema, quien renunció ipso facto, lo que dio paso a la formación del gobierno de Berlusconi.
Pero el primer ministro se niega a renunciar, a pesar de los resultados electorales contundentes, de las prácticas políticas habituales y de que el reclamo de un cambio de gobierno cubre el país desde la noche del lunes. El diputado de la izquierda Antonio di Pietro declaró que «Berlusconi debería extraer las lógicas conclusiones y no prolongar la agonía un año más». Pero no es todo. El citado Francesco Storace, que perdió en el Lacio (la derrota más dolorosa, junto al Piamonte en el norte y las Pullas en el sur), había declarado previo a la elección: «Si perdemos el Lacio, el sucesor de Berlusconi sólo puede ser Prodi». El propio Berlusconi había formulado cinco promesas en materia económica y social, acompañadas de una sexto compromiso: si no se concretaban por lo menos cuatro de esas cinco promesas, no se presentaría en 2006. No cumplió ninguna (o a lo sumo una, a medias) pese a lo cual declaró campanudamente que no tiene la más mínima intención de cumplir la última.
Esto también entraña una lección de ética política. Máxime cuando tampoco goza de la confianza del empresariado. Una encuesta del semanario Il Mondo reveló que 51% de este sector votaba por la oposición y 45% por el gobierno.
Cuando comentamos la bochornosa genuflexión de Berlusconi ante Bush después del atentado del 5 de marzo (ver mi nota del 18 de marzo) pronosticamos que el pueblo italiano se lo haría pagar en las elecciones del 3 y 4 de abril. Así fue.
La sombra de Irak
Ahora leemos una correspondencia desde Trepuzzi, pueblito de 15 mil habitantes de las Pullas, a las puertas de Lecce, desde donde partieron numerosos soldados italianos a Irak y donde están enterrados varias víctimas de los atentados en Nasiriya, en el sur de ese país. La población condena el envío de tropas, que considera un acto arbitrario de Berlusconi para congraciarse con EEUU y dice que desde allí sólo recibieron «los féretros y los muertos». Contra Raffaele Fitto, candidato de la derecha a la reelección, los pobladores eligieron a Nichi Vendola, comunista y candidato común de la oposición de izquierda. *
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