Congregaciones cardenalicias preparan el terreno para la elección
En las congregaciones cardenalicias, que se celebran diariamente durante el vacío en la Santa Sede, los purpurados se encargan de los asuntos corrientes de la Iglesia y de preparar los funerales del papa difunto y el Cónclave para elegir a su sucesor.
Existen dos tipos de congregación.
Una general, en la que deben participar todos los cardenales no impedidos legalmente, aunque los que han superado los 80 años -sin derecho a voto- pueden abstenerse de participar, y las particulares.
Las congregaciones particulares, están constituidas por el cardenal Camarlengo, que en este caso es el español Eduardo Martínez Somalo, y por tres cardenales, uno por cada orden, seleccionados por sorteo -que cada tres días deben renovarse- de entre los 116 electores (el purpurado filipino Jaime Sin estará ausente por enfermedad) que se encuentren en Roma.
Este tipo de gobierno colegiado de la iglesia dura hasta que se convoque el Cónclave, 15 días después y no más tarde de 20 días de la muerte del papa, previsto así desde 1975 para darles tiempo a los cardenales de países lejanos a llegar a Roma cuando los medios de transporte no eran tan rápidos como ahora.
Entre las funciones de estas reuniones cardenalicias figuran la lectura del testamento o documentos que haya dejado el papa fallecido, cuidar de que sean anulados el anillo del pescador del Papa y el sello de plomo con los cuales son enviadas las cartas apostólicas, asignar por sorteo las habitaciones a los cardenales electores o fijar el día y la hora del comienzo del Cónclave.
Además, fijan todos los aspectos relativos al funeral y al entierro del papa que en el caso de Juan Pablo II han sido fijados para el viernes 8 de abril.
Estas reuniones previas al Cónclave servirán también, sin duda, de debate sobre la elección del futuro Papa.
Unos de los objetivos del dispositivo preparatorio previsto por la legislación es el de reducir el peligro de bloqueo en el Cónclave y evitar así una duración excesiva, aseguran los vaticanistas.
Asimismo, las Congregaciones generales permiten realizar un examen colectivo sobre el estado de la Iglesia, principal función del Colegio Cardenalicio, tras la muerte o renuncia del papa y constituyen un espacio para la discusión sobre la herencia del pontificado.
Y es que el Cónclave, advierten los vaticanistas, es más una confrontación de programas que de nombres. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad