García Márquez llamó "papable" a Castrillón en 1999

El Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez calificó al cardenal Darío Castrillón, en un artículo de 1999 titulado «El Papable», como un hombre que tiene «el don natural de la inspiración», y que podría llegar al pontificado pues «se identifica con la apertura de Juan Pablo II».

«Cada vez que quise sondear el pensamiento del cardenal sobre los fuertes rumores de su candidatura pontifical, me eludió con elegancia», escribió García Márquez, y agregó que «un amigo con más suerte le preguntó si le gustaría ser el escogido, y el cardenal le contestó como un papa: No se puede decirle que no al Espíritu Santo».

El Nobel colombiano de literatura fue uno de los primeros en escribir abiertamente sobre las posibilidades de Castrillón de ser nombrado Papa, cuando publicó un artículo al respecto en abril de 1999 en el semanario Cambio.

La crónica, realizada a propósito de una visita de García Márquez al prelado en su oficina del Vaticano, describe otros aspectos de la vida del «papable», al tiempo que hace un recorrido por los hechos más importantes de su labor pastoral en Colombia y en el mundo.

«No es fácil creer que este colombiano raro, cruce impredecible de cultura popular y cautelas renacentistas, es el mismo que manejó sus dos episcopados en Colombia con el rigor de un cura de guerra», escribió en aquella oportunidad García Márquez.

Agregó que Castrillón «entendió su sacerdocio como una milicia de justicia social, y la ejerce desde entonces -como los poetas- con el don natural de la inspiración».

Cuenta también que en una oportunidad Castrillón, vestido de civil, se reunió con el difunto narcotraficante Pablo Escobar, a su vez disfrazado «de repartidor de leche a domicilio», en una reunión de la cual salió una propuesta de rendición condicionada por parte del jefe del Cartel del Medellín, que el gobierno colombiano rechazó.

«Si tengo que matar a toda Colombia para que no me separen de mi esposa, lo haré sin que me tiemble la mano», dijo Escobar a Castrillón en alusión a sus temores a ser extraditado.

García Márquez señaló además las intervenciones de Castrillón ante el ex presidente estadounidense Ronald Reagan, «empecinado en que la iglesia de América Latina había tomado el partido de la revolución armada», y agregó que el cardenal «lo convenció de que una cosa era la complicidad y otra muy distinta eran las coincidencias en la lucha contra la injusticia social». *

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