En su país, Castrillón propició una solución negociada al conflicto armado

El "papable" colombiano

Interrogado sobre la posibilidad de convertirse en pontífice, el prelado declaró que lo único que piensa es «poder pasar estos días en oración», y de esa forma «tener un voto que sea según el querer de Cristo».

«Para nuestro señor la geografía es un factor secundario», declaró Castrillón al diario El Tiempo, en relación con las versiones según las cuales el próximo papa será de América Latina, región que alberga al 62% de los católicos en el mundo, según los últimos datos del Anuario Pontificio.

El cardenal Castrillón Hoyos, nació en Medellín el 4 de julio de 1929.

Empezó sus estudios en el Seminario del estado de Antioquia y obtuvo el título en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, donde realizó además una especialización en Sociología.
Fue ordenado sacerdote el 26 de octubre de 1952 en Roma, y luego de terminar sus estudios regresó a Colombia, donde dirigió algunas iniciativas pastorales, ayudó en la Juventud Obrera Católica y fue secretario general del episcopado.

Fue designado obispo titular en 1971.

En 1983 fue nombrado secretario general del Consejo Episcopal Latinaomericano (CELAM), cargo que ejerció hasta 1987, para luego, en 1991, convertirse en presidente de esa entidad.

Fue designado cardenal diácono el 21 de febrero de 1998 por el papa Juan Pablo II, con el título de Santa María al Foro Traiano.

Dos días después de su designación fue nombrado prefecto de la Congregación para el Clero, dicasterio vaticano entre cuyas tareas se encuentra la conservación y administración de los bienes temporales de la Iglesia.

Desde el 13 de abril de 2000 es además presidente de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei», instituida por Juan Pablo II.

Castrillón fue además el enviado especial del papa a la firma del Acuerdo Global y Definitivo entre Perú y Ecuador para resolver el conflicto fronterizo, en Brasilia, en octubre de 1998.

Asimismo, Juan Pablo II le encargó la investigación sobre los casos de abusos sexuales y pederastia en el clero, oportunidad en que reconoció que «en el clima de pansexualismo y libertinaje sexual que se ha creado en el mundo, algunos sacerdotes, también hombres de esta cultura», cometieron ese «delito gravísimo».

De igual manera, en su posición al frente de la Congregación para el Clero, se hizo promotor de una serie de conferencias y charlas sobre «los riesgos de la guerra», transmitidas a cientos de países a través de internet.

En ese mismo sentido se demostró dispuesto a una solución del conflicto armado colombiano por la vía del diálogo, tendiendo un puente a la comisión negociadora de la guerrilla de las FARC, para que se reuniera con representantes del Vaticano durante una gira que ese grupo realizó por Europa en febrero de 2000. *

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