"Queremos abrir una embajada"
– Señor embajador, ¿cuál es el objetivo de su misión diplomática en nuestro país?
– Llegué a Uruguay para participar en nombre de mi país en la ceremonia de asunción al mando del señor presidente de la República Oriental del Uruguay, Dr.Tabaré Vázquez. Y con motivo de este hecho he prolongado mi estancia en la región.
He venido pues a felicitar al pueblo y gobierno uruguayos por el triunfo electoral que consolida la democracia en el país, triunfo que ciertamente abre una nueva página de esperanza y fe de todos los demócratas latinoamericanos y del mundo.
Y de forma más particular, mi país desea estrechar las relaciones de amistad y solidaridad con Uruguay, a través del establecimiento de relaciones diplomáticas como hemos hecho con muchos países del continente latinoamericano y del Caribe.
– ¿Cuál ha sido la respuesta de las autoridades uruguayas? ¿Se ha entrevistado ya con ellas?
– He tenido el privilegio de haber sido recibido por el presidente Vázquez, a quien le hice llegar una carta del presidente saharaui, Mohamed Abdelasis. También mantuve una reunión previa con el canciller Reinaldo Gargano. He podido también mantener encuentros con otros altos responsables del gobierno y del Parlamento uruguayos.
Yo espero y deseo que el gobierno uruguayo, que ha hecho del principio de legalidad internacional y del derecho de los pueblos a la libre determinación, un norte fundamental de su política regional e internacional, dé a los saharauis el mismo apoyo que han dado otras naciones latinoamericanas como México, Cuba, Panamá, Venezuela, Bolivia, Paraguay, además de casi todas las naciones del Caribe.
Queremos abrir una embajada en Montevideo para desde aquí ampliar nuestra presencia diplomática en América del Sur.
Tenga en cuenta que somos el único país árabe de habla hispana por haber sido colonia de España desde 1880 a 1976. Somos parte de esa hispanidad entendida de forma limpia, lejos de toda carga neocolonial.
Como nación africana hemos obtenido el respaldo de todo el continente a nuestro derecho a la independencia y a la soberanía. Nuestro país no sólo es miembro de la Unión Africana sino que ejerce una de sus vicepresidencias. Pero queremos seguir consolidando nuestra vertiente hispana. Por todas esta razones confío plenamente en una respuesta positiva de las autoridades uruguayas.
– ¿Han tenido contactos en el pasado con el Frente Amplio o con los anteriores gobiernos uruguayos?
– En los últimos 20 años, hemos mantenido contactos fluidos de solidaridad entre el Frente Polisario y el Frente Amplio.
El Polisario es la organización política que inició la lucha por la independencia nacional contra el dominio colonial español allá en 1973. En febrero de 1976, el FP proclamó el nacimiento de la República Arabe Saharaui Democrática (RASD)
Tanto en los congresos del Frente Amplio como de sus diversas agrupaciones políticas, Partido Socialista, Comunista, etc. ha habido resoluciones de apoyo a la lucha de autodeterminación del pueblo saharaui.
Tras la restauración de la democracia en Uruguay realizamos los primeros contactos con el gobierno uruguayo. Yo mismo inicié esos contactos. Mantuve varias reuniones informativas con el canciller Enrique Iglesias.
Hemos tenido también reuniones con el canciller Abreu así como con el que fuera, en 1988, el primer representante especial del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental y más tarde canciller uruguayo, Dr. Héctor Gros Espiell.
Estábamos en la vía correcta para formalizar las relaciones diplomáticas, pero por una razón u otra no se dio el paso. Estábamos en ese período concentrados en el esfuerzo multilateral dirigido por el Consejo de Seguridad de la ONU, encaminado a que Marruecos y la RASD lograran una solución pacífica al diferendo que los oponía y los sigue oponiendo todavía. Esos esfuerzos se frustraron porque Marruecos dio la espalda a los mismos.
– Marruecos y Mauritania invadieron vuestro país tras la firma de los Acuerdos secretos de Madrid de noviembre de 1976. Con Mauritania ustedes llegaron a un acuerdo de paz, ¿cree usted que eso es posible con Marruecos?
– Como ya es sabido, nuestro país, el antiguo Sáhara Español, también conocido como Sáhara Occidental, se encuentra situado a cien kilómetros de las islas Canarias. Debimos haber accedido sin mayores problemas a la plena autodeterminación e independencia, como cualquier otro país sometido a colonización extranjera.
La España franquista de aquel momento, sacudida por el fallecimiento de Franco, traicionó los compromisos que había contraído ante las Naciones Unidas, y en lugar de conducir nuestro país a una descolonización normal, cedió ante el chantaje y las amenazas de la monarquía marroquí y su títere mauritano. De este modo, en 1976, entregó nuestro país, atado de pies y manos, a los nuevos colonialistas. Fue un hecho sin precedentes.
La invasión marroquí y mauritana provocó un dramático éxodo de nuestra población civil, que fue además perseguida y bombardeada con napalm y fósforo blanco por la fuerza aérea de Marruecos.
Estábamos ante un intento de genocidio. Continuamos, como era lógico, nuestra guerra de independencia y en 1979, convencimos a Mauritania a firmar la paz. Mauritania reconoció más tarde, en 1984, a la República Saharaui.
Ese mismo año lo hizo la Organización de la Unidad Africana (OUA), hoy llamada Unión Africana. El reino de Marruecos fue virtualmente expulsado de la Organización en 1984, ya que su agresión contra nuestro país viola principios fundamentales del Derecho Internacional que son esenciales para la seguridad africana e internacional.
En 1988, convencimos a Marruecos a que aceptara la mediación de la ONU para lograr una salida honorable al conflicto. La propuesta de la ONU era celebrar el Referéndum de Autodeterminación que España no había podido organizar.
En principio, la monarquía marroquí aceptó la idea, pero los hechos mostrarían sin lugar a dudas que su aceptación no era sincera.
El proceso de paz está por ahora estancado, pero yo confío en que más temprano que tarde, lograremos nosotros y los marroquíes una paz justa y definitiva. Para ello Marruecos debe respetar la legalidad internacional.
Este principio no debe ser visto o tomado de forma selectiva porque un orden internacional en el que la legalidad se pudiera violar impunemente, crearía una situación grave para la seguridad y estabilidad de muchos países pequeños, rodeados de vecinos más grandes. Por eso Ãfrica reaccionó positivamente a la causa saharaui.
Marruecos ha violado esa legalidad internacional invadiendo y ocupando por la fuerza parte del territorio de la República Saharaui. Marruecos debe renunciar definitivamente al expansionismo del que también fueron víctimas, en la década de los 60, Argelia y Mauritania.
Una vez que lo haga, el camino para el reencuentro saharaui-marroquí será fácil de recorrer. Estamos dispuestos a mantener relaciones privilegiadas con Marruecos al día siguiente del logro de una solución justa y definitiva a este conflicto de carácter colonial.
– Usted ha dicho, que su país mantiene relaciones de Estado a Estado con muchos países latinoamericanos, ¿cuáles son estos y qué reacción ha tenido Marruecos?
– La República Saharaui ha sido reconocida formalmente por la mayoría de los países latinoamericanos y del Caribe. No hemos abierto embajadas en todos ellos, por razones presupuestarias; no obstante, tenemos embajadas en
México, Panamá, Cuba y Venezuela.
Hemos establecido relaciones oficiales con Paraguay y queremos abrir una representación diplomática en Montevideo, capital bien situada desde todo punto de vista para ampliar nuestras relaciones con esta parte del continente. Nuestra visión es de largo alcance respecto al continente. Como única nación árabe de habla hispana, nos interesa. por razones estratégicas, comerciales, culturales, etc., consolidar como le dije nuestra dimensión hispana.
Somos la primera potencia mundial en pesca y en fosfatos. Nuestras costas albergan ricos yacimientos de petróleo y nuestro subsuelo contiene importantes yacimientos minerales, como el gas, el uranio, el hierro.
Cierto, esto no podemos ponerlo ahora en el activo comercial, dada la situación actual de inestabilidad por la existencia del contencioso con nuestro vecino del norte. Pero no tenemos las manos vacías. Las ex colonias británicas están unidas por lo que se llama Commonwealth; las que fueron francesas, a través de la llamada francofonía. Nuestro idioma oficial es el español junto al árabe. No necesitamos intérpretes para una relación directa con América Latina.
En todos estos países que le he nombrado, así como en Nigeria, Sudáfrica, Angola, Mozambique, Argelia, Namibia,. Tanzania, Uganda, Madagascar, existen simultáneamente las embajadas saharauis y las marroquíes. Unas no excluyen a las otras.
Creo por ello que Uruguay, que ya tiene un embajador marroquí acreditado desde Buenos Aires, puede al mismo tiempo mantener relaciones diplomáticas con nuestro país.
– Ha habido militares uruguayos en su país como observadores de la ONU, incluso uno de ellos fue gravemente herido por la explosión de una mina. ¿Qué opinión tienen ustedes de ellos?
– Sí. Guardamos un grato recuerdo de esos oficiales. Profesionales con mente abierta, han representado lo mejor de las tradiciones uruguayas.
Uno de ellos, como usted dijo, el capitán Luis Perdomo, estuvo a punto de perder la vida cuando el vehículo en que se desplazaba por la zona donde están estacionadas tropas marroquíes, pisó una mina antitanque.
Marruecos sembró el país con más de 5 millones de minas, que han causado y siguen causando estragos en la población civil saharaui. Al capitán Perdomo y a todos sus compañeros que estuvieron en mi país sirviendo a la paz, les quiero agradecer su servicio en nombre de mi pueblo y de mi gobierno.
– ¿Espera una respuesta rápida del gobierno uruguayo a sus gestiones?
– Desearía una respuesta positiva. Ojalá la pueda recibir antes de retornar a mi país. Eso lo debe decidir el gobierno soberano de Uruguay.
No obstante, albergo, en nombre de mi pueblo, toda la confianza en el presidente Vázquez y en la nueva diplomacia uruguaya, que ha hecho del principio de autodeterminación un fundamento básico para el fortalecimiento de un orden más justo, y más confiable para los que no podemos ni debemos practicar una lectura selectiva de los principios del derecho internacional. *
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