Baja la tensión con la Iglesia Católica
Por dos días seguidos, voceros de fuste como el canciller Rafael Bielsa y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, negaron que se coartó la libertad religiosa del obispo Antonio Baseotto que protagonizó un incidente con el gobierno al pedir que al ministro de Salud, Ginés González García, lo arrojaran al mar desde un avión por postular medidas sobre el aborto.
Ambos funcionarios subrayaron que Baseotto sólo dejó de ser funcionario del Estado, el vicario castrense tiene rango de subsecretario y cobraba un buen sueldo de 1.700 dólares. Argentina ha pedido que el Vaticano lo remueva, paso que Roma se niega a dar, por ahora.
Como a Baseotto no se le niega que diga misa donde ejerce ahora, que es la Iglesia Stella Maris, que está bajo jurisdicción de la Armada, ni se le impide que siga morando allí, las cosas se calman para el Arzobispado local, y así lo hicieron saber a la prensa.
El Vaticano fue recién ayer informado oficialmente sobre el decreto de Néstor Kirchner. Habrá que ver qué dice el obispo el jueves santo y cuál es el siguiente paso de Roma. *
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