El ala izquierdista del PT le declara la guerra a la política económica

Lula postulado para 2006

«Nuestro desafío no es sólo concluir este año y avanzar en 2006.

Es reelegir al presidente Lula da Silva», dijo Dirceu, ministro de la Casa Civil en uno de los tantos festejos durante el fin de semana por los 25 años del PT, en Recife, nordeste del país.

Dirceu, principal articulador político del gobierno, defendió la necesidad de un nuevo gobierno del PT para que Lula da Silva pueda cumplir con la «revolución social» que prometió.

«Moisés necesitó 40 años para llevar al pueblo a la liberación. El presidente Lula está gobernando hace 26 meses, pero nosotros no vamos a esperar 40 años para hacer las reformas», dijo, con una curiosa metáfora bíblica.

El ministro, que según todas las especulaciones saldrá reforzado tras la reforma de gabinete que Lula anunciará esta semana, subrayó la importancia de que el PT refuerce sus alianzas con partidos de «centro-derecha», sin perder su identidad.

«No confundimos necesidad con virtud, ni táctica con estrategia, y no podemos confundir el necesario pragmatismo con conformismo, ni alianza con conciliación», dijo Dirceu.

«Necesitamos formar una coalición amplia, más que una coalición de centro-izquierda», agregó, y consideró que «hasta ahora no hubo ningún cambio en el programa de gobierno por causa de la base parlamentaria».

Según Dirceu, el deber del PT es «no sólo hacer una revolución social, sino sustentar un proyecto de desarrollo nacional», porque crecimiento con el pueblo en la miseria no significa proyecto de desarrollo nacional, porque no tiene futuro», advirtió.

Dirceu negó que el PT esté iniciando ahora la campaña para la reelección.

«Quienes ya lanzaron la campaña fueron los partidos opositores, que ya propusieron candidatos», dijo.

El derechista Partido del Frente Liberal (PFL) anunció la candidatura presidencial del alcalde de Río de Janeiro, César Maia, mientras el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckim, es uno de los precandidatos del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex mandatario Fernando Henrique Cardoso.

El ministro consideró que en los dos años de gobierno que restan, el PT tiene cuatro tareas centrales: agilizar la maquinaria pública, reformar la educación, mejorar el área de ciencia y tecnología y consolidar la gobernabilidad en el Congreso.

La reforma ministerial que Lula da Silva se apresta a anunciar busca precisamente dar más espacio en el gobierno al centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del ex presidente José Sarney, y al derechista Partido Progresista (PP).

El PP, valiéndose de las divisiones internas del PT, logró en febrero ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados, que quedó en manos del polémico Severino Cavalcanti.

Cavalcanti advirtió que el PP, uno de los partidos herederos del apoyo político que recibió la dictadura militar (1964-1985), no se va a contentar con un ministerio «inexpresivo».

«Un partido con 54 diputados, con el presidente de la Cámara, ¿va a quedar contento con un ministerio sin expresión? No lo vamos a aceptar», advirtió.

Paralelamente al lanzamiento de Lula como presidente-candidato, el ala izquierda del PT creó el «Bloque de Izquierda Parlamentaria», un espacio crítico sobre la gestión del gobierno, que promete dar batalla sobre todo contra la política económica.

«La izquierda está en crisis, es una vergüenza porque no consigue unificarse y no tiene claridad ideológica.

La reforma agraria va a paso de tortuga y está yendo peor que el gobierno de Cardoso», disparó Joao Stédile, líder del Movimiento de los campesinos Sin Tierra (MST).

Stédile llamó al ministro de Economía, Antonio Palocci, de «Malocci», un juego de palabras para vincularlo con Pedro Malán, titular de Hacienda durante la gestión Cardoso (1995-2002).

Los miembros del nuevo bloque de la izquierda del PT firmaron un documento que indica que la política económica tiene incluso «una mayor ortodoxia que la del gobierno de Cardoso» y cuestiona las alianzas «con partidos de derecha, ya que se torna aun más rehén de la política conservadora al distribuir más cargos y ministerios para esos sectores». *

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