Año nuevo iraní en el centro de la tormenta

El pueblo iraní está celebrando su Noruz del año 1384, es decir el inicio de un nuevo año de acuerdo a lo que establece el calendario persa. Y esta celebración es lamentablemente coincidente con el segundo aniversario del comienzo de la invasión norteamericana al pueblo de Irak, vecino de Irán, en momentos en que justamente desde los foros de la inteligencia militar imperialista se pretende apuntar hacia Teherán, como posible próximo objetivo de la barbarie terrorista digitada desde el pentágono de los Estados Unidos.

Es precisamente en este momento tan especial de la historia contemporánea que los ojos del mundo civilizado están puestos justamente en el ex imperio persa, la República Islámica de Irán, gestora de un proceso revolucionario que ha sobrellevado desde las últimas décadas del siglo XX y proyecta con verdadera trascendencia de futuro en el comienzo de este siglo decisivo para la humanidad.

El Noruz es un festejo a la vida en el comienzo de la primavera, que marca el inicio del año en el calendario persa. Se celebra a una hora exacta, que varía de año en año, y que corresponde al instante preciso en que ocurre el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Este año nuestro planeta pasó por el equinoccio del domingo 20 de marzo a las 10 h 33 minutos 24 segundos, hora legal del Uruguay. En ese momento comenzaron los festejos que durarán 13 días.

Noruz significa «Nuevo Día», y por coincidir con el inicio de la primavera es también una celebración a la Naturaleza, que se viste de gala con los primeros pimpollos que afloran entre la nieve. Esta fiesta iraní nace en las tradiciones más antiguas, que desde antes de la historia festejaron el comienzo de la primavera como un hito en que las personas se sienten parte de la naturaleza y en comunión con sus antepasados. En este encuentro los iraníes engalanan la casa y preparan una mesa de ofrendas, en la que colocan varios elementos simbólicos: un espejo, candelabros con velas, monedas doradas, peces vivos, huevos pintados y al menos siete ofrendas que se seleccionan de manera que sus nombres comiencen con el sonido de la «s». Entre las ofrendas figurarán muestras de «samanú» (nombre persa para un dulce hecho con trigo), hierbas verdes «sabzé», manzana «sib», ajo «sir», vinagre «serké», jacintos «sonbol» y también objetos como un reloj «soat» o un «samovar». En especial el libro abierto del Sagrado Corán recordará la devoción a Dios y al Islam de los iraníes. Cuando comienza el año, los integrantes de la familia intercambian regalos y al mirase en el espejo tomarán la perfección de su superficie como modelo de cómo debe ser su alma. Es el momento de perdonar, de olvidar y ser feliz. Esta actitud está plasmada en los versos del gran poeta persa Omar Jayyam, que dice: «La cara de la flor disfruta la brisa del Noruz y cautiva la presencia de la dulce amada en el jardín; añorar el pasado no es bueno,sé feliz y del ayer no hables, que el hoy es hermoso».

Las velas, de las que hay una para cada miembro de la familia, representan la verdad, y por esto deberán dejarse consumir hasta el final. A su vez los huevos representan la fertilidad. Entre los objetos simbólicos, las monedas harán felices los corazones y alargarán la juventud. Por su parte el samanú representa el renacer y la vitalidad, las hierbas verdes la abundancia, la salud y el entendimiento entre las personas. La manzana, con su color rojo es el símbolo de la salud y el ajo alejará las enfermedades. Noruz, significa muchas cosas, como la virtud, la justicia, el renacer y la renovación, la pureza y el despertar del alma y del cuerpo. Para los iraníes, con cada aliento de ese Nuevo Día, hay una nueva oportunidad para experimentar la vida.

Según informa la agencia INAR, el presidente de la República Islámica de Irán, Seyed Mohammad Jatami, visitó recientemente la República Bolivariana de Venezuela y en la oportunidad los dos mandatarios suscribieron más de 20 convenios bilaterales en diversas áreas de interés común entre ambos países. Acuerdos en la promoción y apoyo de inversiones, un tratado para evitar el cobro de aranceles dobles, convenios en transporte y comercio marítimo, entendimientos de cooperación sobre petróleo, gas y petroquímica, y acuerdos de cooperación en el área de geología y minería son algunos de los documentos firmados en el palacio de Miraflores de Caracas, entre los presidentes Jatami y Chávez. Se estima que el valor de los acuerdos ronda en más de US$ 1.000 millones.

Es la tercera visita de Jatami a Venezuela en tanto que Chávez estuvo en Teherán en noviembre pasado –por cuarta vez desde que en febrero de 1999 asumió la presidencia– y donde estableció otros acuerdos de cooperación económica con su homólogo iraní.

En una reunión con la comunidad iraní residente en Venezuela, el presidente Jatami dijo que Irán y Venezuela no tienen ningún plan secreto para conformar una alianza estratégica contra otro país o dañar sus intereses. Afirmó que la correlación de las dos naciones no perjudicará a ninguna otra nación, pues la cooperación entre ambos países será a beneficio de las dos naciones y sus pueblos, en lo que puede ser un modelo para las cooperaciones Sur-Sur. Señaló también las políticas erróneas de EEUU en su invasión militar a Irak. Dijo que «quienes piensan imponer su política en otros países, están equivocados y sería mejor que en vez de guiarse por fantasías, revieran esas políticas y ajustaran sus evaluaciones». Con relación a Saddam Hussein, dijo que nadie estaba satisfecho con él, pero tampoco lo están ahora con la forma de desalojarlo, por medio de un ataque militar con la masacre del pueblo iraquí. Los norteamericanos llegaron a Irak con orgullo y prepotencia y hoy están arrepentidos, porque Irak jamás aceptará la ocupación. *

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