Coincidiendo con el 60º aniversario de la organización

Annan presenta sus propuestas para adaptar la ONU a desafíos del Siglo XXI

Coincidiendo con el 60º aniversario de la organización y tras la encrucijada en la que se encontró el organismo por la guerra de Irak, Annan hizo público un documento de 62 páginas con sus propuestas para adaptar la organización a los nuevos desafíos globales.

En el informe, insta a los líderes mundiales a que aprueben un texto que «defina las condiciones de uso de la fuerza por parte de la comunidad internacional» y que afirmen «su voluntad de ser guiados por él cuando se trata de autorizar el uso de la fuerza».

En cuanto al terrorismo, la fórmula propuesta por Annan recogería el postulado de que ninguna causa, «no importa lo legítima que sea», puede justificar el ataque a civiles.

Matar o dañar a no combatientes para intimidar a una población o influir en un gobierno debería constituir un acto terrorista, según las líneas trazadas por Annan.

«Tras un período de dificultad en los asuntos internacionales, en frente tanto de las nuevas amenazas como las viejas, hay un clamor por un nuevo consenso en el que basar la acción colectiva», agrega Annan. En referencia al paquete de propuestas, su jefe de gabinete, Mark Malloch Brown, dijo que «se trata de un acuerdo que el secretario general ofrece al mundo».

«No es un menú a la carta. Creemos que el conjunto tiene que mantenerse», agregó.

Dirigentes de todo el mundo mantendrán en setiembre una reunión en Nueva York en la que Annan espera que todas estas cuestiones, incluyendo aquellas que se han resistido a un acuerdo durante años, serán objeto de un consenso.

«Si no se llega a un acuerdo para entonces (la cumbre), el miedo es que se entre en un nuevo período sin fecha límite», explicó Malloch Brown.

En sus propuestas, Annan también se refiere a la necesidad de «reformar el Consejo de seguridad para que sea más representativo de la comunidad internacional en su totalidad y de las realidades geopolíticas actuales».

La demanda es de especial importancia para Brasil, que junto a Alemania, Japón, India y tres países africanos –Egipto, Sudáfrica y Nigeria–, es de los países que se ha ofrecido con más fuerza para integrar permanentemente el Consejo y superar la fórmula de una instancia hecha a medida de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

Las recomendaciones de Annan son similares a las que había formulado el 30 de noviembre el Comité Internacional de Personalidades que había defendido ese aumento a 24 y había propuesto dos modelos para lograrlo.

Las dos opciones de expansión coinciden en ampliar la membresía de 15 a 24 países sin extender el derecho a vetar las resoluciones.

Los miembros del Consejo ampliado se dividirían en cuatro regiones, Africa, Asia y Pacífico, Europa y las Américas, que al término de la reforma contarían cada una con seis escaños.

La primera de las opciones contempla la creación de seis nuevos miembros permanentes y sin derecho al veto, uno de los cuales sería para las Américas, y tres nuevos escaños no permanentes por dos años.

La segunda fórmula no contempla nuevos escaños permanentes, sino la creación de una nueva categoría para ocho nuevos miembros, cuyos ejercicios serían de cuatro años renovables, y un nuevo miembro por dos años no renovables. Finalmente, Annan advirtió en el documento que Latinoamérica presenta resultados dispares en la carrera por alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio. «Latinoamérica, las economías en transición, Medio Oriente y el norte de Africa, a menudo perjudicadas por una creciente desigualdad, presentan resultados dispares» en la consecución de los objetivos, afirma. *

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